La definición de 5ª división entre Talleres de Laguna Paiva y Defensores del Oeste de Recreo terminó en una gresca, con futbolistas y árbitros lesionados. Video
16:45 hs - Lunes 21 de Septiembre de 2026
Una final de inferiores debería quedar en la memoria por los goles, la emoción, el festejo de los chicos y el abrazo después del partido. Esta vez, quedó por otro motivo. El domingo, la cancha de Defensores de Recreo fue escenario de un episodio que terminó completamente desvirtuando una jornada que tenía a los jóvenes como protagonistas.
Allí se enfrentaron Talleres de Laguna Paiva y Defensores del Oeste de Recreo por la final de 5ª división. Lo que sucedió durante el partido derivó en una gresca generalizada. Hubo jugadores y dos árbitros lesionados, mientras que parte del público ingresó al campo de juego. El encuentro se transformó así en algo que nadie debería naturalizar, mucho menos cuando se trata de una categoría formativa.
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Cuando el partido deja de ser lo importante
Según lo informado, el conflicto habría comenzado con una discusión durante el desarrollo del encuentro. La situación fue aumentando de intensidad hasta desembocar en el enfrentamiento y la invasión del terreno de juego. A la violencia dentro de la cancha se sumó otro dato que quedó bajo análisis: el partido no habría contado con seguridad privada ni Policía Adicional, pese a tratarse de una final de divisiones inferiores.
También se denunciaron daños en los sanitarios destinados al sector visitante, donde habría sido roto un inodoro. Pero más allá de determinar responsabilidades por cada episodio, hay una cuestión que queda flotando después de una escena semejante.
El partido que nadie debería enseñar
Los protagonistas tienen pocos años y todavía están construyendo su vínculo con el deporte. Aprenden a ganar, pero también deberían aprender a perder. A competir, a respetar al rival, a aceptar una decisión arbitral y a entender que un resultado no puede estar por encima de todo. En ese proceso, los adultos tienen un papel fundamental.
Familias, entrenadores, dirigentes y quienes acompañan desde afuera no son espectadores ajenos a lo que ocurre. También forman parte de la experiencia deportiva de esos chicos y, quieran o no, sus conductas terminan siendo una enseñanza.