Con 69 votos a favor y solo 3 en contra, la Cámara alta convirtió en ley la ratificación del tratado birregional. El oficialismo celebró el resultado, aunque Uruguay se adelantó en la aprobación. El acuerdo aún espera definiciones en Europa para su entrada en vigencia.
Jueves 26 de Febrero de 2026
En una sesión atravesada por la expectativa del Gobierno nacional, el Senado convirtió en ley el proyecto que ratifica el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, con 69 votos afirmativos y apenas 3 negativos. El respaldo fue casi unánime y replicó el amplio apoyo que la iniciativa ya había obtenido en Diputados.
El oficialismo celebró el resultado, aunque la satisfacción no fue completa: el Parlamento uruguayo aprobó el convenio horas antes, frustrando la intención de que Argentina fuera el primer país del bloque en convalidarlo.
Un acuerdo estratégico de escala global
El tratado fue firmado el 17 de enero en Asunción, en una ceremonia encabezada por el presidente Javier Milei junto a sus pares de Paraguay, Santiago Peña, y de Uruguay, Yamandú Orsi. El mandatario brasileño Lula da Silva no participó del acto.
Se trata de uno de los acuerdos birregionales más importantes del mundo, que prevé la creación de una zona de libre comercio de más de 800 millones de consumidores, equivalente al 25% del PBI mundial.
Según sus promotores, el convenio permitirá eliminar aranceles al 92% de las exportaciones del Mercosur, otorgar acceso preferencial al 7,5% restante y reducir barreras para bienes industriales europeos. Entre los productos alcanzados figuran químicos, farmacéuticos, maquinaria, indumentaria y bebidas.
Sin embargo, el tratado aún no podrá implementarse: el Parlamento Europeo dispuso que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea revise su impacto, un proceso que podría extenderse hasta 18 meses.
El oficialismo habló de “un día histórico”
El miembro informante del oficialismo, el senador formoseño Francisco Paoltroni, celebró la aprobación y sostuvo:
“Ha llegado el día de tan ansiado momento para nuestro país. Después de 25 años de tratamiento, hoy se convertirá en ley este acuerdo UE-Mercosur”.
Paoltroni aseguró que el tratado potenciará el perfil exportador de minerales, hidrocarburos y economías regionales, y afirmó que “sacarle el pie de la cabeza al campo” permitirá incrementar la producción y generar empleo.
En la misma línea, el neuquino Pablo Cervi (La Libertad Avanza) calificó el momento como “un gran desafío” y afirmó que el acuerdo permitirá avanzar hacia una Argentina “próspera nuevamente”.
Belén Monte de Oca sostuvo que la aprobación envía “un mensaje al mundo” y consolida al país como “un socio abierto y confiable”.
Apoyo opositor con advertencias
Desde el bloque Justicialista también hubo respaldo, aunque con reparos. Jorge Capitanich confirmó el acompañamiento, pero pidió medidas complementarias para mitigar impactos negativos.
“Todo acuerdo comercial requiere medidas compensatorias para resolver asimetrías de productividad”, planteó.
El exgobernador chaqueño propuso crear una comisión bicameral de seguimiento y advirtió sobre posibles perjuicios en sectores industriales, especialmente en el conurbano bonaerense.
En un análisis geopolítico más amplio, señaló que el acuerdo debe entenderse en un contexto de tensión global entre Estados Unidos y China, y alertó sobre los efectos de la apertura indiscriminada de importaciones a través de plataformas como Amazon, Temu y Shein.
El pampeano Daniel Bensusan coincidió en que el tratado representa “una gran oportunidad”, pero remarcó que el Mercosur negocia con mayor fortaleza que Argentina en soledad.
Por su parte, Marcelo Lewandowski subrayó que el proyecto trasciende gobiernos y constituye una política de Estado. Sin embargo, advirtió:
“Este acuerdo solo tendrá sentido si sirve para exportar trabajo argentino e industrializar nuestra producción. Sin industria no hay nación”.
Una “ventana de oportunidad” con desafíos
Desde la UCR, Gabriela Valenzuela destacó la importancia del acuerdo para las economías provinciales, mientras que Maximiliano Abad lo definió como “una ventana de oportunidad”.
“Este acuerdo nos garantiza competir. Lo que no va a garantizar es ganar. Por eso debemos profundizar esta senda”, afirmó el senador bonaerense.
Abad también enmarcó la ratificación en una perspectiva histórica, al señalar que, tres décadas después de la Declaración de Iguazú, el Mercosur avanza hacia el entendimiento más trascendente de su historia.
Con la aprobación del Congreso argentino, el acuerdo avanza en el plano regional, pero su aplicación efectiva dependerá de los tiempos y definiciones de la Unión Europea.
Mientras tanto, el debate interno continúa: entre quienes ven en el tratado una oportunidad histórica de inserción internacional y quienes advierten que el desafío será convertir la apertura en desarrollo productivo, empleo y fortalecimiento industrial.