Jorge Baremberg, referente del Centro Comercial, advirtió sobre el cierre de negocios en zonas históricamente activas. Atribuyó la crisis a la pérdida de poder adquisitivo y pidió un compromiso conjunto entre empleadores y sindicatos para sostener los puestos de trabajo.
20:25 hs - Jueves 30 de Abril de 2026
El paisaje urbano del centro de Santa Fe está experimentando una transformación preocupante. Lo que antes eran vidrieras de locales iluminadas y flujo constante de clientes, hoy comienza a poblarse de persianas bajas y carteles de alquiler. Jorge Baremberg, integrante del Centro Comercial de Santa Fe, encendió las alarmas al describir un fenómeno que ya no es aislado: "Uno ve en cuadras donde nunca hubo ningún local vacío que hoy hay tres o cuatro", señaló, evidenciando el impacto de la recesión en el corazón comercial de la ciudad.
La explicación técnica detrás de los locales vacíos es, para Baremberg, una cuestión de prioridades económicas. Ante la erosión de los ingresos, las familias santafesinas han reorganizado su gasto, priorizando la alimentación por sobre la indumentaria, la educación o el esparcimiento.
"Necesitamos que la gente tenga mejores remuneraciones porque eso impacta directamente sobre la actividad. El privilegio primero es comer", sentenció el dirigente, marcando la correlación directa entre el salario real y la supervivencia del negocio minorista.
Preocupación en el mercado laboral
Más allá de la pérdida patrimonial de los dueños de negocios, la mayor preocupación radica en el mercado laboral. Baremberg recordó que, excluyendo al Estado, el comercio es el mayor generador de empleo en la capital provincial. En este contexto de "subsistencia", hizo un llamado a la dirigencia gremial para abandonar posturas de confrontación y buscar soluciones colaborativas que permitan evitar despidos. Según su visión, la estabilidad de los puestos de trabajo es la única vía para recuperar una rutina cotidiana y un horizonte de previsibilidad.
El sector comercial aguarda ahora que las variables macroeconómicas comiencen a estabilizarse. Mientras tanto, la postal de los locales vacíos en el centro santafesino funciona como un termómetro de una crisis que, según los referentes del área, requiere medidas urgentes para recomponer el bolsillo de los consumidores y frenar el goteo de cierres definitivos.