Contrastes del sistema de salud, según una sanitarista mexicana
Chapela visitó Santa Fe. Es magíster en Medicina Comunitaria y doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Londres. 

Miércoles 20 de Mayo de 2015

La reconocida sanitarista mexicana María del Consuelo Chapela visitó la provincia brindando conferencias para los trabajadores de la salud. Concluida una de esas jornadas en la ciudad de Santa Fe, dialogó con Diario UNO y ofreció un análisis del sistema de salud con algunos elogios a los proyectos en marcha y sus logros, aunque señalando los aspectos que deben revisarse de manera crítica. Inicialmente fue el momento de las comparaciones, inevitablemente, con la mirada puesta en su país. “A diferencia de muchos otros lugares en el mundo –dijo– aquí hay, verdaderamente, un sistema de salud para la gente. Por el contrario, como sucede en México, hay sistemas que ponen como centro de sus políticas los intereses del mercado. La diferencia es radical. Ustedes han construido un espacio importante y privilegiado. Las personas pueden atenderse en forma gratuita, con calidad y calidez y el acceso es universal; o al menos ese rumbo están tomando o profundizando. Me doy cuenta de que Santa Fe no es la Argentina”. 

—Doctora, disculpe. Tampoco estamos en Suiza. Tenemos dificultades. —Yo no digo lo contrario. Y tampoco propongo una mirada ingenua, ni generalizadora. Lo que expreso es el resultado de pequeñas experiencias y observaciones. Sí es innegable que existe un proyecto a largo plazo. ¿Comprenden la importancia que eso tiene? Un proyecto que va desde construir hospitales y centros de atención primaria –que por lo que vi está avanzado– hasta instalar un modelo de salud que no está basado en lo que pide el mercado o los especialistas, sino en lo que necesita la gente. Eso no es común. Veo mucha pasión por transformar las cosas, muchas ganas. Aunque quizás falten algunas herramientas, más discusión y reflexión sobre qué están haciendo y cómo. —Pasión y proyectos. Eso es imprescindible en cualquier construcción política. ¿Qué otra fortaleza advierte?  —La fortaleza principal, reitero, son las ganas de hacer. La actitud de muchas personas que colaboran en este proyecto para que se haga realidad lo que en algunos espacios podría todavía ser una promesa, un proyecto o un sueño. Lo que más encuentro es ese compromiso, esa decisión que en el fondo es una decisión política. No en el sentido partidario sino en el sentido de las decisiones que tomamos los humanos cuando creemos que algo vale la pena.La interdisciplina Chapela consideró luego: “Es difícil encontrar equipos de trabajo en los que todos sus integrantes compartan la misma decisión política y que tomen decisiones basados en un compromiso político genuino, con independencia de que seguramente haya desacuerdos. Y he visto este tipo de equipos con coincidencias en algunas partes de esta provincia”.—Tuvo una reunión con residentes. Generalmente, junto al resto del equipo, son los que más tiempo dedican en hospitales y sanatorios a la gente y es común que tengan reclamos. ¿Qué impresión tuvo? —Naturalmente. Es así. Muchas veces y en todas partes los médicos en formación deben hacerse cargo de aquello que corresponde a los directores de los servicios. Esa realidad fue expresada. Claro que escuché reclamos. En varios ámbitos. No obstante, veo que tanto en el plano de las comunidades como en el de mandos se comparten visiones y proyectos. Otra fortaleza es la energía puesta en capacitar y capacitarse, intentando remontar fuertemente una historia y una cultura del médico como el que manda, como el que sabe; o del servicio de salud por encima de los demás en el juego del saber-poder. Es un intento franco de horizontalidad y una muestra de que hay, en efecto, interdisciplina. El mercado y su imaginario Chapela señaló como otro aspecto importante “que la  formación del personal no pase solamente por la incorporación de información especializada  sino también por generar un auténtico interés de servicio”.   —Algunos trabajadores de la salud pierden con el tiempo vocación,  empatía. ¿Por qué? —Por muchas razones. Creo que influye el estar atravesados por el imaginario de que debemos consumir, comprar; y de conjurar la muerte y la enfermedad a cualquier precio, como si eso fuera realmente posible. Todos los recursos del mundo puestos en una sola persona no la van a salvar de la enfermedad y de la muerte. El mercado nos dice lo contrario”.  Poder, horizontalidad y consenso: Chapela aseguró también haber “identificado en contacto con dirigentes que existe una decisión política a nivel superior de incorporar la voz de la gente. Hay verdaderamente interdisciplina”. “Veo a todos los estratos reunidos, dialogando como iguales en las jornadas. Si eso se repite verdaderamente en la práctica cotidiana, están logrando algo que no han logrado muchos países”, expresó. No obstante, y teniendo en cuenta el lugar de poder que los médicos ocupan en los equipos, asumió:“Se trata de un vínculo difícil. Y sería ingenuo pensar a la medicina como un arte o como una disciplina aislada: está atravesada por los vaivenes de la economía, por las políticas públicas dictadas muchas veces desde afuera, por intereses que no tienen que ver con los de la gente”. “El desafío del Estado y de la ciudadanía es entonces el de jerarquizar los recursos. En vez de elegir entre tecnología para pocos, cara y muy compleja, se debe pelear por invertir en recursos que beneficien a la mayoría. Claramente tendrán resistencias. Cuando se trabaja por la gente se tocan intereses muy poderosos”, concluyó. Mariano Ruiz Clausen / Diario UNO