El fiscal federal que investigó a Gastón Salmain y al exjuez Marcelo Bailaque reveló la existencia de "operadores subterráneos" que influían en expedientes. Cuestionó la "solidaridad corporativa" y destacó el impacto del nuevo sistema acusatorio para destapar maniobras delictivas. En tanto, la diputada Lionella Cattalini sostuvo que estos casos son solo "la punta del iceberg" y exigió prisión efectiva.
11:12 hs - Viernes 30 de Octubre de 2026
Tras la destitución de Gastón Salmain, el fiscal federal Federico Reynares Solari afirmó que la trama de corrupción investigada en la Justicia federal de Rosario “tiene ramificaciones y también va para arriba”, tras la destitución de Gastón Salmain. En diálogo con Radiópolis, por Radio 2, describió un sistema de operadores que influían en las causas mediante “contactos subterráneos”.
Reynares Solari, quien intervino en las investigaciones sobre Salmain y el exjuez Marcelo Bailaque, señaló que esas personas “no tenían una función aparente”, pero participaban en la resolución de los expedientes. Explicó que sus intervenciones no se producían en audiencias públicas ni quedaban registradas mediante los procedimientos formales.
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Primeras alertas sobre Salmain
El fiscal recordó que una de las primeras alertas sobre Salmain surgió cuando fue designado subrogante en una causa penal vinculada con el contador Carlos Andrés Vaudagna. Según relató, al día siguiente solicitó una pericia telefónica específica, una actuación que les resultó sospechosa por el interés inmediato de un juez del fuero civil en esa evidencia.
Sostuvo que durante mucho tiempo existió resistencia dentro del sistema judicial a considerar que determinadas decisiones de colegas podían responder a delitos y lo atribuyó a una “solidaridad corporativa malentendida”. Como ejemplo, relató que, durante una audiencia, la fiscalía le reprochó a Bailaque una reunión con Vaudagna en la que, según la acusación, se había organizado una de las maniobras investigadas.
El exjuez respondió recordando que el propio Reynares Solari había asistido a un asado. El fiscal señaló que haber compartido ese encuentro no condicionaba su obligación de investigar: “Eso no es romper el compañerismo, es cumplir la función que yo estoy cumpliendo”.
“No me parece casual que todos estos casos se hayan destapado con el nuevo sistema procesal”, afirmó Reynares Solari. Destacó que la publicidad de las audiencias obliga a sostener ante las partes explicaciones que antes quedaban dentro de los expedientes y cuestionó que los controles institucionales no se hubieran activado.
El fiscal también planteó la posibilidad de que, en algunas maniobras investigadas, quien solicitaba dinero no fuera su beneficiario final. Además, cuestionó una concepción de la función judicial desvinculada de los problemas de Rosario: “Era como que no había una idea de que lo que nosotros hacíamos influía sobre la realidad”.
"La punta del iceberg"
Por su parte, la diputada provincial socialista Lionella Cattalini, del bloque Unidos, consideró que la destitución de Salmain es “una gran noticia para la ciudad de Rosario”, aunque advirtió que los casos conocidos son “la punta del iceberg”. En el mismo programa, sostuvo que la trama se extiende hacia empresarios, operadores y otros integrantes del Poder Judicial.
Cattalini cuestionó que no se hubiera detectado el antecedente de la cesantía de Salmain durante los concursos en los que participó. “Finalmente le aprobaron su pliego y nadie se dio cuenta de que esto había ocurrido”, señaló, y reclamó que las investigaciones avancen sobre las posibles complicidades.
La legisladora pidió mayor transparencia en la selección de magistrados y procedimientos más rápidos para enjuiciarlos. También cuestionó que Salmain y Bailaque cumplan las medidas de detención bajo arresto domiciliario y reclamó que se defina la fecha del juicio a este último.
