El hecho ocurrió en Alvear y Azcuénaga, en barrio Guadalupe Oeste. Las dueñas de la mascota fallecida aseguran que los mismos perros ya mataron a otros perros y gatos del barrio. Reclaman medidas antes de que la víctima sea un niño.
19:11 hs - Miércoles 11 de Marzo de 2026
La tranquilidad de la mañana del viernes pasado se rompió en una de las esquinas de Guadalupe Oeste cuando un cachorro de caniche de apenas ocho meses fue emboscado por dos perros pitbulls. Pese a los intentos de su familia por salvarlo y a la atención veterinaria recibida, el pequeño animal murió al día siguiente debido a la magnitud de las lesiones.
Sin embargo, para los vecinos de la intersección de Alvear y Azcuénaga, este desenlace fatal no fue una sorpresa, sino el capítulo más reciente de una problemática que parece no tener fin.
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"Vivimos pendientes de un portón"
María Rosa y Celene, damnificadas por el ataque, relataron con angustia que la convivencia en la cuadra se volvió insostenible. Según su testimonio, los ataques se producen cada vez que el dueño de los pitbulls abre el portón de su casa.
Ataques previos: denunciaron que los animales ya mataron a un gato de su propiedad (el cual, según contaron, el dueño de los perros les entregó muerto en una bolsa) y a otras mascotas de vecinos linderos.
Peligro para los niños: "Yo estaba con mi bebé en la vereda. Mi hijo ya sabe: cuando ve que salen, agarra su perrito y se mete adentro", relató una de las mujeres, subrayando el nivel de alerta con el que conviven los menores del barrio.
Falta de respuestas oficiales
A pesar de la gravedad de los hechos y de la reincidencia, las vecinas aseguran que se sienten desprotegidas por las autoridades.
“Llamé a la policía y me dijeron que es un tema del dueño. No sé qué esperan, ¿que agarren a una criatura para hacer algo?”, reclamó con indignación una de las vecinas afectadas.
Aunque las denunciantes aclararon que "la culpa no es de los perros, sino de quien los cría", la realidad es que el barrio se encuentra en un estado de psicosis colectiva donde nadie se atreve a dejar una mascota o un niño solo en la vereda.