Referentes sindicales advirtieron que el sistema no es viable por razones de seguridad. Aseguran que la manipulación de sustancias peligrosas requiere personal capacitado y citaron el fracaso de la experiencia en Rosario.
Viernes 09 de Enero de 2026
La posibilidad de implementar el sistema de autodespacho (self-service) en las estaciones de servicio de la región encontró una fuerte resistencia por parte del sindicato del sector. La prueba piloto se implementó este miércoles por la noche en una estación de servicio YPF de la capital provincial y estará disponible exclusivamente en horario nocturno, entre las 22 y las 6. Además, quienes utilicen esta opción accederán a descuentos especiales en el precio final.
Los dirigentes Javier Secco, Soledad Orellano y Marcelo Gerez sentaron una postura firme al considerar que la automatización del servicio pone en riesgo la seguridad de las playas y de los usuarios.
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La seguridad como eje central
Para la conducción gremial, el despacho de nafta o gasoil no debe ser una tarea librada al criterio del consumidor. Argumentan que, al tratarse de sustancias peligrosas e inflamables, la intervención de un playero capacitado es "insustituible".
“Siempre se necesita la presencia de un trabajador para evitar inconvenientes. El rol del estacionero implica prevención y manejo de contingencias que una máquina no puede resolver”, sostuvieron los referentes.
El impacto laboral y el "espejo" de Rosario
A diferencia de otros procesos de automatización, el gremio aclaró que, en esta instancia, el rechazo no nace de un temor por la pérdida inmediata de empleos, sino de una cuestión operativa y normativa.
Para respaldar su escepticismo, los dirigentes señalaron el caso de la ciudad del sur provincial como un ejemplo de los límites del modelo: aseguraron que la experiencia en Rosario, vigente desde hace un tiempo, "no fue exitosa".
El sindicato sostiene que "el sistema choca con la realidad práctica y las estrictas normas de seguridad que rigen en la provincia de Santa Fe".
De esta manera, los representantes de los trabajadores buscan cerrar la puerta a una modalidad que consideran ineficiente para el contexto local, priorizando el control humano en la manipulación de combustibles.