El Bº Santa Rosa de Lima tiene su propio semillero de ajedrecistas
El Lugar Barrial de Ajedrez da contención y enseñanza a los más chicos. Fundado por Juan y Marcela Larrea, papás de Atahualpa, cada vez son más los aprendices que ponen en jaque a sus oponentes.

Domingo 03 de Agosto de 2014

Hace años, vecinos, amigos, y profesores del oeste más humilde de la ciudad de Santa Fe y partiendo de la experiencia de acompañar al pequeño Atahualpa Larrea, ajedrecista del barrio Santa Rosa de Lima, y después de sobrellevar la inundación del 2003, se formó la ONG denominada Lugar Barrial de Ajedrez. Así surge una escuela integral y gratuita de ajedrez, y un taller de artes, con el propósito de sacar a niños y jóvenes de los peligros de la calle, adentrarlos en un lugar que los eduque y les dé la posibilidad de integrase al resto de la sociedad, a través del esfuerzo y del estudio. “Es nuestro interés compartir estas ideas y llevarlas a cabo paulatinamente con todos aquellos que estén preocupados por el futuro de nuestra niñez y juventud”, expresaron desde la organización.

Esta institución es un verdadero semillero de ajedrecistas. “Es para nosotros siempre motivo de reflexión para mirarnos adentro y evaluar cómo estamos transmitiendo el conocimiento”, reflexionaron desde el Lugar Barrial y esto es porque un grupo de niños que se iniciaron en el juego hace seis meses ya jugaron su primer torneo interno, con todo lo significativo para ellos y también para los que impulsan esta iniciativa.

De esta manera se aprecia el esfuerzo y las clases que tomaron los niños; se destacan los valores y los consejos de los profesores Osvaldo Silva y Nicolás Valenzuela; del respeto, amor y paciencia que ellos ponen en cada encuentro y la lucha para que ninguno abandone el aprendizaje. “Nuestra pedagogía del ajedrez es acertada. Felicitaciones a alumnos y profesores por esta alegría y aunque algunos tiren para abajo nosotros tiramos para arriba creyendo en el buen futuro para todos esencialmente para los niños”, manifestaron desde la organización.

La historia después del Salado

Juan Larrea y Marcela Faraones son los papás de Atahualpa y en 2005 los que decidieron crear el Lugar Barrial de Ajedrez. Viven en Santa Rosa de Lima, sobre calle Aguado, en una de las zonas en las que el Salado azotó, en forma literal, en 2003.

“El agua entró el 29 de abril, cerca de las 10. Durante toda la noche hubo corridas. Nosotros y muchos vecinos, estábamos acostumbrados a ir al terraplén a ver el pelo del agua. Esa noche muchos fueron y faltaba más de un metro. Pensábamos que nunca nos íbamos a inundar”, contó Juan Larrea en una entrevista cedida a Diario UNO en 2013 al cumplirse una década del avance del río. Marcela acota al comentario: “En el 82-83, recuerdo que nos subíamos al terraplén Irigoyen y el agua estaba al borde, te salpicaba; pero no entraba”.

La descripción de Marcela del momento en que llegó el agua permite visualizar el trágico escenario: “Él se subió al techo. Yo agarré una mochila con una muda de ropa para Ata, lo alcé y salimos por la ventana, porque ya no pudimos abrir la puerta. Ahí tenía el agua en la cintura; cuando estaba llegando a calle Estrada, a una cuadra, ya me llegaba al pecho. Creo que fuimos los últimos en cruzar la vía antes de que nos tape el agua”, recuerda Marcela.

En 2003, Atahualpa tenía cinco años y los recuerdos para él son borrosos y en medio de todo el dolor, de las fotos perdidas –de Atahualpa bebé solo quedaron dos, corridas por el agua–, de los años de sacrificio borrados en segundos, una jugada del azar trajo una sonrisa al nene evacuado. “Habíamos salido sin nada de casa. Nos estábamos quedando unos días en lo de una familia amiga, le pedí a mi mamá un juguete y ella me trajo un juego de ajedrez. Aprendí en uno o dos meses, con el manual de instrucciones”, repite la historia Atahualpa, una vez más, como tantas veces en los últimos años a pedido de los medios.

En los años siguientes, las medallas, diplomas y reconocimientos ganaron espacio en una vitrina hoy repleta. Homenajeado por distintas instituciones, tales como el Concejo Municipal santafesino, el deportista creció en las competencias de ajedrez hasta trascender incluso las fronteras del país.

Lejos de encontrar el objetivo final, la familia decide crear el Lugar Barrial de Ajedrez, un espacio que muchos vecinos de Santa Rosa de Lima hoy sienten como propio. “En 2005 descubrí que el ajedrez no era solo un deporte, sino que tenía una faceta social. En esa época, al igual que en sus orígenes, el ajedrez se concebía como un deporte costoso y de las altas clases sociales; pero yo tenía la idea de que fuera libre y gratuito”, explicó Ata.