Los residentes de una de las zonas más exclusivas de la ciudad aseguran que el estacionamiento medido les costará unos $300.000 mensuales ante la falta de cocheras en la zona. Además, critican que las nuevas dársenas bloquean rampas de discapacidad y eliminaron bicicleteros de las torres de departamentos.
19:33 hs - Viernes 08 de Mayo de 2026
La implementación del Sistema de Estacionamiento Medido (Seom) en la zona del Puerto de Santa Fe desató una ola de indignación entre los vecinos, quienes denuncian que la medida municipal es puramente recaudatoria y desconoce la realidad de la zona residencial.
Según los habitantes del sector, el crecimiento inmobiliario de los últimos años no fue acompañado por infraestructura básica ni opciones de estacionamiento, dejando a los frentistas en una situación sin salida.
Rodrigo Acevedo, vecino del barrio, fue categórico al explicar el problema central: a diferencia de otros puntos de la ciudad, en el Puerto no existen playas de estacionamiento con alquileres mensuales. "No hay posibilidades de estacionamiento por más que uno quiera pagar. Estamos obligados a dejar el auto en la vía pública", señaló.
Un gasto inalcanzable: el impacto al bolsillo
Los cálculos realizados por los propios residentes muestran cifras alarmantes para la economía familiar. Estiman que, incluso utilizando las franquicias actuales, el costo de mantener un vehículo en la puerta de sus hogares es inviable:
Costo diario: superaría los $10.000.
Gasto mensual: alrededor de $300.000 por automóvil.
Insuficiencia: actualmente, el municipio otorga solo tres horas libres para frentistas, lo cual consideran "un parche insuficiente" para quienes viven y trabajan en el lugar.
Errores de diseño y "bloqueo" a la movilidad sustentable
Por su parte, otra vecina de la zona, Carina Fissore, detalló una serie de irregularidades en las obras de señalización que, según los vecinos, carecen de todo criterio técnico y sentido común:
Rampas obstruidas: denunciaron que se pintaron dársenas numeradas del SEOM directamente sobre bajadas para personas con discapacidad.
Guerra a las bicicletas: la Municipalidad retiró los bicicleteros de las Torres 2 y 3 para ganar espacio para los boxes de cobro, dejando sin lugar a quienes utilizan medios de transporte no motorizados.
Calle "angosta": en la única vía de salida hacia el centro, se instalaron dársenas en medio de la calzada, reduciendo el espacio de circulación a un carril extremadamente estrecho, lo que genera cuellos de botella.
Adiós a la costa: se prohibió estacionar sobre la franja del río, el único pulmón que servía de "cochera" improvisada para los edificios de la zona.
“Es una falta de coherencia y de planificación absoluta”, concluyó Fissore. La comunidad del Puerto exige una reunión urgente con autoridades municipales para frenar la entrada en vigencia de estas medidas y buscar una solución que contemple la particularidad de un barrio que creció "hacia arriba" pero se olvidó del espacio para los vecinos.