El municipio constató la presencia de personas habitando el vagón de Bulevar y buscan asistirlos para el desalojo

Dos parejas de jóvenes habitan el emblemático vagón porque "no tienen donde dormir". El municipio intervino con un equipo de abordaje de situaciones complejas de calle.

Viernes 28 de Febrero de 2025

Luego de la nota de UNO Santa Fe, este viernes el municipio de Santa Fe intervino en el caso de los jóvenes que fueron encontrados viviendo en un vagón abandonado ubicado en la intersección de Vittori y Bulevar Gálvez, a pocos metros de una zona concurrida de la ciudad.

La situación salió a la luz este jueves, cuando se conoció que un grupo de jóvenes utilizaba el vagón como refugio por no tener otro lugar donde dormir.

Según informó la Municipalidad, el Equipo de Abordaje de Situaciones Complejas de Calle tomó contacto con el caso y constató la presencia de dos personas pernoctando en el lugar. Se trata de una pareja joven: una chica de 19 años y un muchacho de 20, quienes abandonaron sus hogares en el asentamiento de Los Alisos, en barrio El Pozo, hace aproximadamente dos o tres meses debido a conflictos familiares. Además, según los funcionarios, se determinó que ambos presentan problemáticas relacionadas con el consumo de sustancias.

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En coordinación con el Ministerio de Desarrollo Social, el municipio trabaja en acciones orientadas al desalojo del lugar, con el objetivo de acompañar a los jóvenes en una posible mediación familiar y brindarles asistencia social. Asimismo, la Guardia de Seguridad Institucional (GSI) monitorea la zona para garantizar la seguridad en el espacio público. La situación sigue en proceso de abordaje mientras se buscan soluciones para los jóvenes afectados.

El vagón usurpado

El tradicional e icónico vagón, emplazado en uno de los laterales de El Molino, Fabrica Cultural, en la céntrica esquina de bulevar Gálvez y Pedro Vittori, hace tiempo luce deteriorado. Hoy, se convirtió en el "hogar" de cuatro jóvenes en situación de calle que no tienen donde dormir.

La falta de trabajo y un lugar donde pernoctar, los llevó a refugiarse en el tradicional vagón de Pedro Vittori. Desde hace varias semana viven en el interior mientras luchan a diario por sobrevivir. Allí, encontraron un lugar lejos del rechazo de los vecinos y de la constante presencia policial.

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Antes de ocupar el vagón, los jóvenes en situación de calle intentaron pasar las noches en plazas y frentes de edificios pero fueron desalojados por la Policía. “Nos echaban de todos lados y encontramos este lugar", explicó una de las jóvenes en diálogo con el móvil de Sol Play y continuó agregando: "Acá también llaman a la Policía porque no nos quieren ver los vecinos, pero nadie entiende que no tenemos donde dormir, ni vivir”.

Un grupo de jóvenes en situación de calle vive en el tradicional vagón de Pedro Vittori: "No tenemos donde dormir".

Cuatro jóvenes y una historia de abandono y vulnerabilidad

“Mi mamá me dejó cuando tenía seis años y me crié sola en la calle. Después, mis hermanos se fueron en adopción y yo quedé sola”, contó una de las mujeres, quien desde su infancia se la rebuscó en la calle intentando sobrevivir. Otro de los jóvenes que hoy vive en el vagón relató: “Yo estuve en la calle desde los 13 años, cuando mi vieja se fue y me dejó solo en un rancho. Desde entonces la vengo peleando como puedo”.

Los cuatro jóvenes expresaron su deseo de salir adelante y conseguir un trabajo. “A nosotros no nos gusta estar en la calle, no queremos vivir así porque esto no es vida”, narraron. A pesar de sus esfuerzos, enfrentan la barrera de la falta de oportunidades laborales. “Trabajé de albañil y estudiaba, pero hoy en día no te llaman. Te dicen que te van a llamar y nunca lo hacen”, lamentó uno de ellos.

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Además de alimentos y ropa, piden una oportunidad laboral que les permita reconstruir sus vidas. “Lo que más deseo es tener un trabajo o que me den un techo”, expresó uno de los chicos, reflejando el anhelo de todo el grupo.

Mientras tanto, continúan habitando el vagón con la incertidumbre de ser desalojados. “Si nos sacan de acá, vamos a pasar frío”, advirtieron con preocupación. Aunque enfrentan prejuicios y dificultades, su esperanza se mantiene viva en la posibilidad de acceder a un trabajo digno y una vivienda segura.

El vagón comedor

La historia del emblemático vagón de Pedro Vittori y bulevar Gálvez, comenzó como comedor, como un restaurante que se inauguró en el año 1992 y así funcionó hasta que después, donde se había construido la cocina, en una casilla al costado de la antigua estructura, funcionó una parrilla de pollos hasta 2015.

Luego, las obras que se llevaron adelante para concretar el siempre trunco proyecto del tren urbano en la ciudad de Santa Fe, hicieron terminar con la actividad gastronómica y una mudanza de la estructura ferroviaria que nunca se ejecutó.

Desde el primer día, el vagón llamó la atención y curiosidad de los santafesinos, el hecho de ver una estructura tan antigua y trabajada en esa zona logró captar el interés de todos. Con una antigüedad que supera los 100 años, el vagón aún sigue en pie, como un emblema de los santafesinos.

Un sueño de dos amigos

Todo nació como un sueño de dos amigos. Alberto Cassalegno y Gabriel Sánchez, fueron las piezas fundamentales de una historia que arrancó hace más de 40 años. En diálogo con Diario UNO, Sánchez relató tiempo atrás cómo comenzó la aventura de instalar en la ciudad de Santa Fe un espacio tan particular como fue el vagón comedor de un tren fabricado en 1904.

"La inquietud nació rondando los años 1982/1983 junto a un amigo. La idea fue siempre rescatar los antiguos vagones que mucha gente no llegó a conocer. Por esas cosas del destino, la dupla logró dar con un cementerio de vagones ubicado en la localidad de Vera. “Encontramos este coche comedor que estaba destruido y decidimos rescatarlo, estuvimos más o menos siete años restaurándolo y lo dejamos tal cual como estaba”, contó con nostalgia el propietario.

El origen de esta estructura data del año 1904, era un vagón comedor fabricado por la American Car Compañy, en ese entonces las piezas venían todas desarmadas y se terminaban de armar en nuestro país. “Creo que se armaba en Tafí del Valle”, relató Sánchez. El vagón empezó a circular en 1904 como un coche comedor de lugar y trabajó hasta el 1974, fecha en la cual se le dio de baja. “Alcanzamos a encontrar una foto de un convoy de vagones que viajaba hacia el paso Socompa, Chile, la cual debe haber sido uno de los últimos viajes de este coche”, narró.