El Torito Zuviría, de las cavas de Los Hornos al Barsa de Johan Cruyff
 Nació en Santa Fe, se formó en las inferiores de Unión, luego del descenso de 1970 se fue a Argentinos y de allí a España, a Racing de Santander. Brilló en su mejor momento en el Barcelona de fines de los 70 y principios de los 80.

Domingo 23 de Febrero de 2014

 El fútbol es un deporte en el que, muchas veces, la lógica queda a un lado. ¿Cómo se explica si no que los tres delanteros de un equipo que se va al descenso, apenas un par de años después triunfen en clubes como Sevilla, Barcelona y el Real Madrid? Eso le sucedió a Unión en 1970. En ese campeonato descendió a la Primera B (hoy B Nacional) con un tridente ofensivo que luego brilló en Europa: Héctor Scotta, Roberto Martínez y Rafael Zuviría.

La historia del Gringo Scotta es, sin dudas, la más conocida: del 15 de Abril pasó a San Lorenzo, donde ganó tres campeonatos y en 1975 marcó un récord que aún no pudo ser superado, al convertir 60 goles en una temporada. Su impresionante efectividad lo llevó al Sevilla, donde en 101 partidos festejó 53 tantos, y a la Selección Nacional, donde también se destacó con cuatro goles en seis encuentros.

Larguirucho Martínez, por su parte, se fue de Unión después de un pésimo desempeño. Tanto es así que declaró a los medios de la época: “La verdad es que fui un verdadero desastre. Si hubiera hecho la mitad de los goles que erré, seguramente nos salvábamos”. Pasó a Banfield, luego a Millonarios de Colombia y de ahí al Espanyol de Barcelona. Sus buenas actuaciones despertaron la atención del Real Madrid, que lo compró: fue titular indiscutido en el equipo que ganó la Liga en 1975 y 1976. Luego perdió su lugar en el once inicial, pero se mantuvo en el plantel que se consagró también en 1978, 1979 y 1980. Además, obtuvo dos Copas de España.

La historia de Zuviría, que pasó de jugar en las cavas de barrios Los Hornos a convertirse en ídolo de uno de los clubes más importantes del mundo, es poco conocida.

Ídolo del Barsa

Rafael Dalmacio Zuviría nació el 10 de enero de 1951 en Santa Fe. Durante su infancia jugó en los potreros de barrio Barranquitas y también en las cavas de barrio Los Hornos. Se formó en las inferiores de Unión y debutó en 1969, jugando como puntero por cualquiera de las dos bandas. Con la rojiblanca jugó 30 partidos y marcó dos goles.

Luego del descenso de 1970 se fue a Argentinos y de allí al fútbol español, para defender la camiseta del Racing de Santander, donde brilló entre 1973 y 1977, con 22 goles en 95 partidos, aunque no siempre jugando como delantero.

Lo compró el Barcelona, donde vivió los mejores momentos de su carrera, al jugar junto a ídolos de esa institución como Carles Rexach, Bernd Schuster, Johan Neeskens y ni más ni menos que Johan Cruyff, uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, conductor de Holanda en 1974 e iniciador, como técnico, de un proceso que hoy tiene como conductor a Gerardo Martino. En el club catalán (119 partidos, 11 goles) se desempeñó en varios puestos: llegó como extremo izquierdo, pero también actuó como volante por las bandas, volante central y lateral derecho.

Con el equipo Culé ganó la Copa del Rey en 1978 y 1982 y la Recopa de Europa en 1979 (marcó un gol clave ante el Anderlecht de Bélgica, ver recuadro) y 1982. Cuando Diego Armando Maradona llegó a Barcelona, el técnico del equipo, Udo Lattek, le dijo a Zuviría que no tendría lugar como titular, ya que en el mediocampo utilizaría “a Maradona, Bernd Schuster, Víctor Muñoz y Periko Alonso”, este último padre de Xabi Alonso, actual volante central del Real Madrid y la Selección de España. El Torito prefirió emigrar al Mallorca, donde jugó entre 1983 y 1984 (23 partidos, un gol) y luego, ya en el último tramo de su carrera, volvió al país para actuar en el ascenso, en Defensores de Belgrano, entre 1985 y 1986.

En 2007 fue homenajeado por el Barsa, junto al resto del plantel, al cumplirse 25 años de la obtención de la Recopa. Después de colgar los botines vivió en Santa Fe, Santo Tomé y en Carlos Paz, Córdoba, hasta que en 1998 regresó a España. Hoy está radicado en Comarruga, en las afueras de Barcelona, y es propietario de una distribuidora de vinos. “Hay gente que todavía me reconoce y mentiría si no dijera que algunos me compran el vino por ser Zuviría. Que se acuerden de uno después de tanto tiempo quiere decir que hice algo lindo en el club”, reconoció el Torito .

En la historia del Barcelona, por los siglos de los siglos

El 1 de noviembre de 1978 Rafael Zuviría entró en la historia del Barcelona. Se jugaba la revancha de los octavos de final ante el Anderlecht. En la ida, el Barsa había caído 0–3 ante aquel equipo, formado por la base de la selección de Bélgica y gran candidato al título. Krankl y Heredia pusieron el encuentro 2–0 en el Camp Nou, pero no alcanzaba. Los minutos transcurrían y el conjunto Culé se quedaba afuera del torneo.

Hasta que apareció el Torito a cinco minutos del final. Él mismo recordó cómo marcó su gol en una entrevista con el diario catalán Sport, a 35 años de aquel partido: “Sacamos un córner y rechazaron hacia el centro del campo. Me llegó la pelota y vi que salían todos para provocar el fuera de juego. Heredia corrió por el lado pero ya estaba en fuera de juego, así que decidí que era cosa mía”. Se sacó dos hombres de encima, y cuando lo cerraba un defensor remató cruzado. “Fue el momento más feliz de mi vida”, sostuvo.

Sobre el final del segundo tiempo estrelló un tiro en el palo que pudo haber evitado la definición por penales, en la que no ejecutó ningún disparo: “Tú ya estás en la historia, ya hiciste tu trabajo. No arriesgues ese momento”, le dijo el DT.

Tras esa histórica remontada, Barcelona se encaminó al título: superó en cuartos de final a Ipswich Town FC (Inglaterra), a Inter (Italia) en semifinales y al Fortuna Düs de Alemania en el encuentro decisivo. “Me gané a la gente. Demostré que era jugador para el Barsa y desde entonces no pasa un solo día sin que alguien me recuerde el gol al Anderlecht”, rememoró.