Sábado 02 de Agosto de 2014
Luego de tres meses de estar al aire MasterChef –programa que se emitió por Canal 13 de Santa Fe–, el domingo pasado la competencia culinaria amateur llegó a su punto final. El resultado, lejos de sorprender, fue el que los fanáticos deseaban: que Elba Rodríguez, de 27 años, sea la ganadora y por unanimidad. La estudiante de enfermería logró conquistar con su sencillez a los televidentes que palpitaron cada una de las instancias del programa.
“Nos sorprendió a todos porque hoy la tendencia de la cocina es gourmet, y lo que hizo Pablo (Fekete, el otro finalista) fue más gourmet que lo que hizo Elba. La ganadora hizo una lasagna, mientras que su competidor se encargó de elaborar un plato a base de langosta, con un fondo de cocción, un plato más elaborado y gourmet”, explicó Juan Alberto González, director del Instituto Superior Sol.
Luego agregó que, más allá del resultado de esta competencia, desde la perspectiva netamente académica y si tendrían que evaluarse ambos casos, Pablo habría obtenido un cinco, mientras que Elsa solo hubiera llegado a un cuatro.
En ese sentido, la historia personal de la ganadora fue uno de los puntos más fuertes y lo que colaboró a que se ganara al público. “Son cosas que pasan en los realities, donde la gente elige y no precisamente al que mejor hace las cosas, sino al que más los emociona”, señaló González.
Una pasión de los santafesinos
Más allá de los resultados de la primera versión argentina de MasterChef, en la ciudad las carreras vinculadas a la gastronomía lograron consolidarse en los últimos años a partir del interés de los jóvenes.
“La gastronomía es una carrera que tiene una fuerte inserción laboral por lo cual los alumnos a veces no pueden terminar la carrera o la alargan debido a que se insertan en el mercado laboral. Algunos chicos que proyectan hacer la carrera en tres años, la hacen en cinco porque en segundo año ya empezaron a trabajar”, dijo.
En la actualidad, muchos de los alumnos que cursan carreras vinculadas a la gastronomía lo que buscan es perfeccionar lo aprendido en la práctica, ya que están trabajando en cocinas de restoranes de la ciudad.
“El rubro demanda mucho trabajo. Nosotros los alentamos, pero también les aconsejamos que rindan su última materia y que obtengan su título”, aclaró González.
En los últimos años, la presencia de hombres en las carreras vinculadas a la cocina aumentó considerablemente, e incluso empezó a revertirse una tendencia que se mantenía desde hace mucho tiempo y en la cual, las mujeres eran las protagonistas casi exclusivas en esos estudios.
Esto se da más que nada por la demanda del sector empresarial, que en algunos casos opta por contratar personal masculino.
Una salida laboral
Por su parte, Luis Gorostiaga, director de IGA Santa Fe, dijo que la matrícula viene en un “crecimiento constante” y que cada vez hay más demanda” sobre ese tipo de carreras.
Además, señaló que a pesar de que cada vez se observan más sitios de comida y se ha incrementado el turismo, es difícil conseguir personal que se dedique a la enseñanza en el ámbito de la gastronomía. “Es increíble lo difícil que es encontrar un chef que esté desocupado”, afirmó.
Muchas de las personas que estudian carreras para llegar a ser chef terminan trabajando en relación de dependencia o por su cuenta. Pero también hay una importante cantidad de la gente que decide cursar alguna de las carreras vinculadas a la gastronomía solo por hobby.
Eso permite que el rango etario de las personas que deciden empezar este tipo de estudios sea muy amplio. Si bien la mayoría de los estudiantes son jóvenes, también hay alumnos de 70 años que están dispuestos a estudiar.
Por Romina Elizalde
Diario UNO de Santa Fe