En marzo creció un 3% interanual, la primera suba en ocho meses. Sin embargo, el primer trimestre acumula una caída del 6,9% y el nivel de actividad está un 7% por debajo de marzo de 2023. El empleo se estabilizó, pero cerraron 165 empresas en el último año.
18:50 hs - Lunes 08 de Junio de 2026
La industria santafesina terminó el verano con una noticia que, en otro contexto, pasaría casi desapercibida: en marzo de 2026 registró su primera suba interanual en ocho meses, con un alza del 3% y el 76% de las ramas en terreno positivo. Pero el dato, aunque bienvenido, no alcanza para disimular la magnitud del ajuste acumulado.
El primer trimestre del año cerró con una caída del 6,9% respecto del mismo período de 2025, y el nivel de actividad se ubica todavía un 7% por debajo de lo que marcaba el sector en marzo de 2023. La mejora de marzo, además, tiene trampa: responde en buena medida al llamado "efecto base", es decir, se compara contra meses de rendimiento muy bajo.
La tendencia de fondo recién empieza a estabilizarse y la recuperación, según el Monitor del Sector Industrial elaborado por el Centro de Estudios DEMOS, es "heterogénea y aún frágil".
La misma señal se repite a nivel nacional. El Índice de Producción Industrial Manufacturero del INDEC muestra un comportamiento similar, lo que confirma que el fenómeno no es exclusivo de Santa Fe sino parte de un cuadro general de debilidad industrial.
Exportaciones en retroceso
En el frente externo, el panorama es más preocupante. Las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) acumularon en el primer trimestre una caída del 16,3% en valor, con retrocesos en productos químicos, metales, cueros, maquinaria, autopartes y material de transporte.
Al mismo tiempo, crece la participación de las exportaciones de origen agropecuario en el total vendido al exterior, lo que evidencia un corrimiento de la estructura exportadora provincial hacia materias primas y commodities, en detrimento del valor agregado industrial.
El campo, motor inevitable
El complejo agroindustrial sigue siendo el principal sostén de la actividad, en particular las industrias molinera y aceitera, corazón del complejo agroexportador santafesino. Para el segundo y tercer trimestre del año se esperan señales más positivas que en el ciclo anterior.
Sin embargo, esa dependencia tiene un costado vulnerable: el desempeño del sector está atado a factores que escapan a cualquier política industrial, como las condiciones climáticas y los precios internacionales.
Empresas en crisis
Detrás de los índices de producción hay una realidad más dura. En el último año cerraron 165 empresas industriales en Santa Fe, a un ritmo de 14 por mes, reduciendo el total de firmas registradas de 5.743 a 5.578. La pérdida no es solo numérica: cada cierre implica capital, capacidades técnicas y encadenamientos productivos que difícilmente se recuperen en el corto plazo.
En materia de empleo, el sector acumuló durante 2025 la pérdida de 2.431 puestos de trabajo registrados, llevando el nivel de ocupación a alrededor de 130.000 trabajadores. Los primeros meses de 2026 muestran una estabilización, pero no una recuperación. Y los salarios reales acumulan una caída de alrededor del 10% a lo largo del año pasado: en marzo, los sueldos formales subieron un 2,1% mientras la inflación marcó 3,4%.
Un punto de definición estructural
Segun el informe del DEMOS, la industria santafesina no atraviesa solo una crisis transitoria, sino un punto de definición estructural. Se profundiza la brecha entre las empresas exportadoras —que logran sostener niveles de actividad— y el tejido pyme orientado al mercado interno, que enfrenta demanda débil, costos elevados y mayor presión competitiva por la apertura comercial.
La capacidad instalada a nivel nacional alcanzó en marzo el 59,8%, lejos aún de los picos del 66-67% registrados en 2022 y 2023. Hay margen ocioso.