¿Las niñas quieren vestirse como grandes?
Las nenas suelen elegir y vestir ropa de teen. Ser Un@ consultó a la licenciada en psicopedagogía Pamela Sportuno, quien brindó su opinión y profundizó sobre la temática.

Lunes 16 de Junio de 2014

Hace tiempo se habla de que la adolescencia se extendió más allá de los 18 años, hoy se cree que es hasta los 25, por cuestiones que tienen que ver con la inserción laboral, estudios y las pocas oportunidades de irse de la casa materna. Ahora los especialistas aseguran que se observa otro fenómeno: se adelantó la fase llamada preadolescencia.

Esa etapa que estaba comprendida entre los 10 a 12 años en las nenas y de los 12 a los 14 años en los varones, se precipitó y sus características hoy se ven aparecer desde los 8 años, especialmente en las nenas. De ahí que no sorprenda verlas vestidas como una teen, cuando todavía son niñas en edad cronológica. Pero la pregunta es: ¿son las niñas las que entienden que su cuerpo se desarrolla de otra manera o son los padres los que apuran los tiempos?

Por este motivo, Ser Un@ consultó a la licenciada en psicopedagogía Pamela Sportuno, quien brindó su opinión y profundización en la temática.

—¿Las niñas quieren vestirse como grandes?

—Como primer punto considero que no es un deseo de la niñas primordialmente, sino un efecto social de esta época posmoderna, es decir, ver a niñas con modelos y/o estilo de ropa femenina que usan adolescentes o mujeres jóvenes podríamos decir que es una característica dentro del contexto social actual, «es lo que las niñas conocen» primordialmente en relación a la ropa, no hay demasiadas posibilidades de comparar con otras alternativas. Este fenómeno no es solo en Argentina sino que se ve en todo el mundo, como es de esperar, dentro del marco del capitalismo. Pensando en unas décadas atrás ya encontrábamos la famosa muñeca Barbie con una determinada estética en relación al cuerpo y vestimenta, es decir que hemos ido recorriendo históricamente ciertas transformaciones y sobrevaloración de valores como la estética, el consumismo, el tener todo «ya», la inmediatez de la información y diría de las vivencias, que han incluido a la propia niñez. Observamos cambios en el desarrollo de la niñez, un adelantamiento en actividades similar a la preadolescencia, en sus intereses, en lo que acceden, que no sabemos aún las consecuencias que podrán tener en su futuro. Podemos decir que, al no estar preparadas emocionalmente, se les exige una sobreadaptación.

—Las casas de ropa especializadas en niños no tienen vestidos para niñas de 8 o 9 años y sí ofrecen minifaldas, calzas y botas con plataforma similar a las de los adultos. ¿Por qué se propone comprar modelos de ropa de grandes?

—Los adultos somos cómplices desde el momento de promover el consumismo de cierto calzado o tipo/marca de ropa, transmitiéndoles un sobrevalor a algo tan superficial. Los niños/as van incorporando estas pautas como maneras de ser “ante los demás”, recordemos que aprenden por imitación y ejemplos. Son el espejo de lo que nos sucede en la sociedad, y el primer referente social es la propia familia. En la actualidad dentro de un contexto posmoderno, se vive todo rápido, se acortaron los procesos y límites debido a la inmediatez de la información; no es lo mismo en un adulto que un niño/niñas que se está constituyendo subjetivamente.

Así parece que le exigimos a la infancia “que pase ya”, que se transite rápidamente, se festejan determinadas conductas del niño si son de otra etapa mayor, como si así “fuese más inteligente”. En el caso de las niñas por ejemplo, permitimos que accedan a contenidos de los medios de comunicación donde niñas son protagonistas de historias que no son acorde a su edad cronológica; vemos niñas convertidas en adolescentes, desde lo estético y desde la manera de relacionarse con los demás, poniendo la sexualidad (y no desde un sentido integral), como una manera de presentarse. Preguntémonos: ¿están preparadas? Otro ejemplo de este fenómeno, reciente en el 2010, es la revista de moda Vogue destinada a la mujer adulta que publicó niñas de siete años de edad vestidas con marcas de adultos, joyas, maquilladas y en poses sensuales, lo cual trajo una gran polémica en Francia. Podemos recordar que no hace tanto se hablaba de “lolitas adolescentes”, lo cual ya generaba planteos y análisis en relación a la adolescente/objeto y la sexualidad.

—Hay claros ejemplos de que un talle 10 o 12 debería ser para una niña de 8 o 9 años y resulta que la confección es tan pequeña que obliga a buscar talles 14 o S en casa de ropa de adolescentes donde las inscripciones de Love, Sexy y otras se pueden leer. Ellas no entienden pero los padres sí y se las hacen usar igual...

—Lamentablemente, estos ejemplos de la industria de la moda, las niñas lo vivencian en su cotidianidad, la valoración de la mujer por su estética, por su apariencia, y donde el cuerpo parece una “herramienta” para obtener cosas, se genera una “cosificación de la mujer”. Decíamos que la televisión es una de las mayores propulsoras de este mensaje, el contenido de los programas infantiles manifiestan una hipersexualización de las niñas, donde chicas de 10 años parecen ser de 18 años, pero la familia debe ocupar su lugar fundamental en la orientación y acompañamiento en el aprendizaje de valores y del discernimiento de situaciones que no son propias para la etapa de su hija/o. Debemos pensar qué valores les estamos transmitiendo diariamente, qué ejemplos les damos, qué actitudes “festejamos”, y si el juego cedió el lugar al acceso de la información inmediata mediante lo tecnológico como principal actividad de la niñez.

Es esencial detenernos a pensar si los niños/as están preparados emocionalmente a estos cambios inherentes a una sobrevaloración de seudovalores de esta posmodernidad, que pensemos las responsabilidades como adultos dentro de la sociedad frente a la niñez. ¿Por qué queremos vestir a las niñas de mujeres adultas? ¿Por qué festejamos que logros como “soy demasiado guapa” o “fashion adicct” estén escritas en la ropa infantil? Desde mi punto de vista considero que las niñas no se quieren vestir como grandes… Los adultos queremos que las niñas se vistan como grandes. Como familias, como educadores, es fundamental que reflexionemos si este fenómeno de la ropa infantil igual a la ropa que usan modelos publicitarias adultas es ingenuo o conlleva consecuencias en la subjetividad de los niños/as, en las maneras de vincularse con los demás y con su propia sexualidad, es decir en la conformación de su identidad.