Miércoles 16 de Abril de 2014
Libros con muchos dibujos, historietas, novelas cortas o sagas son sólo algunas de las opciones que las editoriales tienen para que niñas, niños y adolescentes estén entretenidos. Por eso este fin de semana largo es una gran oportunidad para promover el hábito de la lectura en los más chicos.
“Hay chicos que son lectores y que vienen ellos mismos, junto a la abuela o el tío, a buscar un libro. Pero hay otros que sólo leen cuando la escuela los obliga”, reconoció Mirta Arese, de Alicia Libros. Y es que los niños incorporan el hábito de la lectura a partir de observar a sus padres o a los adultos de su entorno. Por eso es importante aprovechar que el mercado ha generado una gran cantidad de opciones para todas las edades y acercarlos a ese mundo de diversión y aprendizajes.
Hoy por hoy las librerías ofrecen una gran cantidad de libros que se adaptan a todos los bolsillos y a cada uno de los intereses. De todas maneras, como ocurre siempre, hay libros que marcan tendencia. “Los chicos entre ocho y 10 años están enamorados de la serie Gaturro”, explicó Arese. Ya sean las historietas como las novelas cortas (que incluyen una gran cantidad de dibujos) el personaje de Nik tiene un público cautivo que demanda siempre nuevas historias.
También hay otras opciones vinculadas a novelas de aventuras y de suspenso que son capaces de captar el interés de los chicos. “La línea Alfaguara Infantil tiene libros para chicos de ocho, nueve y 10 años y otra línea para adolescentes. Son libros del Elsa Bornemann, Ricardo Mariño, Gustavo Roldán y otros autores que no son clásicos. Después está la línea de Kapelusz Norma que son libros de Torre de Papel, que viene desde los siete años hasta 12”, contó Arese.
Por otro lado, acotó que para los chicos por debajo de los siete años las opciones están más vinculadas a actividades que puedan realizar con el libro o bien a historias que los adultos puedan leerles. En ese sentido, dijo que hay libros para pintar, con tapas y hojas más duras y con texturas.
En cuanto a los adolescentes, los libros más buscados son aquellos que componen sagas, como Los Juegos del Hambre o Divergente; cuyos precios van desde los 260 a los 360 pesos. Aunque hay otra como Hush Hush que está en los 160 pesos.
En ese sentido, la especialista explicó que existe una fuerte vinculación entre el estreno de las películas sobre los libros y la demanda de las publicaciones. Algunos compran primero los libros y otros prefieren ver primero la película, pero, cada vez más, optan por vivir la historia a través de los dos formatos.
“Nosotros tenemos que agradecer a Harry Potter porque gracias a esas historias se recompuso la lectura infantil un montón. El que empezó con Harry Potter después leyó el Señor de los Anillos o la saga Crepúsculo que trajo un montón de lectores. Es increíble lo que están leyendo los adolescentes”, dijo.
Aprender copiando
La relación entre los chicos y los libros suele ser muy similar a la que tienen los adultos de la familia con el hábito de la lectura. En casas donde es habitual ver a padres, tíos o abuelos lectores es muy probable que los chicos se vean atrapados por el mundo de las letras y las ilustraciones. En cambio, cuando los adultos no tienen la costumbre de leer difícilmente los chicos puedan generar por sí mismos esa costumbre.
“Los padres no eligen, vienen a buscar lo que les pide la escuela. Pero después está el otro nene, que sabe que es lector, y viene a buscar su librito. Trae a la abuela, al tío o a la mamá y elige su propio libro. Pero el resto de los chicos lee porque se lo exigen en la escuela”, comentó.
Y agregó que los fines de semana largo o los días de lluvia son ideales para que las familias compartan un buen libro. “Hay que motivar a los papás. En casa de padres lectores hay chicos lectores, es así”, marcó.
Cómo hacerlo
Motivar a los chicos para que sientan amor por la lectura parece una tarea complicada, sobre todo, para quienes no tienen desarrollado el hábito. Por eso es importante pensar en pequeñas estrategias que permitan no sólo asociar los libros a momentos placenteros sino también a actividades que se puedan realizar en familia.
En el caso de los más chiquitos, desde que son bebés hasta tres años, una buena alternativa es que los padres o adultos de la familia lean en voz alta al bebé, durante unos pocos minutos al día. También se puede señalar y nombrar las ilustraciones de los libros, compartir rimas y canciones de cuna y ofrecerle libros de tela, goma, plástico o cartón. Así el libro se convierte en un objeto que es parte de la vida cotidiana de los chicos, es un juguete más.
Luego, de los tres a los cinco años, los adultos deben trabajar en asociar la lectura con el placer y la ternura. Deben leer libros más extensos, con ilustraciones y con capítulos para leer en varios encuentros, elegir libros con patrones de rimas repetitivas que estimulen la participación de los niños, ofrecerles libros con temática variada, con nuevas palabras y diferentes lenguajes.
Es interesante conversar con los chicos sobre lo leído, conocer sus opiniones y sentimientos. Proponer algunos juegos a partir de la lectura, como dibujar, armar títeres, también es aconsejable.
A medida de que los chicos crecen y empiezan a conocer las letras y cómo relacionarlas para formar palabras –algo que sucede entre los cinco y los ocho años– los adultos pueden compartir lecturas en voz alta, dejar mensajes escritos para que los niños los descubran y lean. También se puede llevar a los chicos a visitar librerías, bibliotecas o ferias de libros. Una buena idea es compartir un libro y luego la película basada en el texto. También se le pueden ofrecer libros con textos breves y sencillos que ellos mismos puedan leer.