Mandala: el arte que armoniza
Quienes practican su creación aseguran que ayuda a la autoconcentración y a transmitir paz. Una aficionada por esta actividad dialogó con Ser UN@ y explicó cuál es su función y su significado.

Lunes 16 de Junio de 2014

La palabra mandala es de origen sánscrito (lengua clásica de la India) y puede ser definida como un “círculo encantado” o “mágico”. Quienes practican su creación aseguran que ayuda a la autoconcentración, a armonizar espacios y transmitir paz.

En Santa Fe existe una aficionada por esta actividad, Carolina Vanni, que –en diálogo con Ser UN@– explicó cómo y por qué lleva adelante un taller basado en la creatividad y búsquedas expresivas que tiene como eje la enseñanza de los mandalas.

Formada en artes visuales en el Liceo Municipal Antonio Fuentes del Arco, Carolina encontró en los mandalas un mundo infinito. “En los talleres que doy siempre está presente el autoconocimiento, el crear para conocernos y para disfrutar del acto creador más allá del resultado final del trabajo. Siempre les digo a los participantes de los talleres que si lo logrado es excelente estéticamente pero no disfrutaron durante la realización del trabajo entonces es algo vacío, sin alma, que no sirve”, comenzó a explicar la profesional, quien también respondió a una serie de preguntas que pueden ser útiles para quienes deseen conocer un poco más de esta técnica.

—¿Qué es un mandala?

—Como muchos saben, la palabra mandala en sánscrito significa “circulo sagrado” y creo que no hay forma más concreta y clara de definirlo. Un mandala es eso, un espacio sagrado, un circulo de protección y de proyección, de paz y armonía, que simboliza la totalidad del ser. Los mandalas se dan en forma espontánea en muchas culturas, podemos rastrear sus orígenes en la India, en China, en Egipto y en varias tribus de indígenas americanos. Es una manifestación intuitiva, muy pura en la humanidad.

—¿Por qué se dice que tienen magia y poder?

—Lo tienen si creemos en la magia y poder, sino son composiciones estéticas armoniosas y nada más. La historia nos cuenta que en la mayoría de las antiguas culturas en que se desarrollaron y que aún hoy siguen con esta práctica, sí creen en su magia y los mandalas son utilizados como instrumentos de meditación profunda, para atraer la energía positiva o transmutar la energía negativa en positiva. También se los utiliza para crear armonía en las casas, para generar abundancia y fortalecer la salud, como protección contra malos espíritus y para generar coraje y valentía.

—Muchos afirman que los mandalas tienen una función terapéutica, ¿cuál es y cómo se manifiesta?

—Creo que la creación de mandalas o su contemplación tiene beneficios “terapéuticos” si justamente “creemos en ellos” y si nos entregamos de forma sincera a su creación o a una meditación contemplativa. El mandala es efectivo como es efectiva cualquier actividad creativa e intuitiva en la que el individuo se entregue de forma abierta y sincera creando un canal de expresión y de reflexión. Crear mandalas desde esta óptica nos beneficia porque contactamos con nuestro yo creador, con nuestra esencia y expresamos nuestro mundo interno en imágenes y colores. Nos ayuda a expandirnos, a introducirnos en una meditación activa y a soltar angustias, dudas y miedos traducidos en formas.

—Los más conocidos son los mandalas circulares, ¿por qué se utiliza esa figura geométrica?, ¿no sirve un mandala hecho en rectángulo, por ejemplo?

—Personalmente creo que un mandala se basa en la composición concéntrica más allá de su forma final o perimetral. Y creo que muchos elegimos el círculo como forma primaria, simple y perfecta, para poder transmitir de un modo más claro la idea de armonía, si es eso lo que buscamos con el mandala.

—¿Todos pueden hacer mandalas, o hay una imposición sobre el sexo, edad y conocimiento previo que tenga quien lo practica (en dibujo, pintura o arte)?

—Absolutamente todos podemos realizar mandalas, crearlos desde cero, pintarlos o simplemente contemplarlos, nada impide que se pueda realizar esta práctica. Como experiencia personal las personas que menos experiencia tienen en áreas artísticas, como dibujo y pintura, muchas veces son quienes encuentran más rápido el placer en crearlos y contemplarlos, ya que desprenderse de conceptos teóricos-plásticos; muchas veces no es muy simple para quienes ya los tenemos internalizados.

—En internet hay sitios que venden mandalas, ¿de qué sirve comprarlos?, ¿aporta algún beneficio tener un mandala en la casa, por más que uno no haya sido el creador?

—Voy a contestar con una contrapregunta: ¿aporta algún beneficio tener un cuadro en la casa por más que uno no lo haya pintado? Creo que lo que uno “cuelgue” en su casa siempre tiene que traernos armonía, disfrute, paz, sea un mandala o un cuadro impresionista o un collage realizado por nuestros niños. Lo que colguemos lo veremos a diario y es bueno que nos guste y nos llene el alma.

—Los colores elegidos para hacer cada mandala, ¿tienen algún significado?

—Sí y no, el color tiene su significado en muchas teorías que coinciden o no entre ellas. Los colores sí emiten “vibraciones” que nosotros percibimos en menor o mayor grado, que nos estimulan de cierta manera o no. Para comenzar a andar por el camino de la significación de los colores sugiero que primero nos preguntemos internamente qué simboliza cada color para nosotros mismos y luego el camino es extenso e infinito.

—En su experiencia personal, ¿por qué comenzó a realizar mandalas?, ¿por qué los recomienda?

—Comencé a realizar mandalas por curiosidad, casi te diría que con el ímpetu de desmitificarlos, pero me atraparon... Como artista plástica siempre me gustó la creación libre e intuitiva, la que se nutre de nuestros impulsos internos y el mandala posibilita eso. El mandala crea un canal energético desde nuestro interior directo al papel, los mandalas espontáneos, pintados con los dedos, esos que se pueden hacer en cualquier papel, durante 15 minutos o dos horas en forma ininterrumpida son los más ricos y beneficioso para mí, si uno logra durante ese lapso de tiempo “ser solo color”, “ser solo forma”. Uno se adentra en sus sombras y trae luz al papel, es inexplicable.

El dato

Carolina Vanni actualmente está a cargo de dos talleres creatividad y búsqueda expresiva. Los mismos se denominan Cuarto Creciente y el Ciclo de Mandala Intuitivo. Para saber un poco más de los mismos y participar, ya sea de forma permanente o aislada, los interesados pueden dirigirse a San Jerónimo 3.745 o ver los trabajos en los sitios de Facebook: Cuarto Creciente Talleres de Creatividad Plástica o Carolina Vanni.