Martes 15 de Abril de 2014
Son pocos los que se animan a hablar de la emboscada que el sábado sufrió un sector del Sindicato de Camioneros cuando se dirigía a una asamblea en Pérez. Diego, uno de los que iba en los colectivos contó que sus compañeros quedaron tirados y que a Nicolás Savani, quien falleció el domingo, le pegaron patadas en el piso.
“Nosotros no bajaban de los colectivos porque estaban cruzados, ya nos volvíamos, comenzaron las bombas de estruendos, los tiros y comenzamos a salir corriendo, para refugiarnos de los tiros. Pobrecito, quedó tirado en el suelo y no les alcanzó con dispararle: lo agarraron a patadas por todos lados”, contó Diego a "Todos en La Ocho”.
“Nicolás Savani el que falleció, era de esta empresa, lo quisimos levantar y no pudimos, además está José Castaña con un tiro en la pierna, y Diego Castaña que está jodido, en estado reservado”, agregó. A Castaña le extirparon un riñón y tenía severas lesiones en el intestino delgado y en arterias
En al edición impresa de La Capital de hoy, Diego cuenta que “nos bajamos para saber qué pasaba y en eso suena una bomba de estruendo que parecía una señal para que se abriera fuego. Eran 30 o 40 sicarios, muchos estaban acostados en el campo esperando para disparar. Primero lo hicieron al aire y después todos por la espalda: eso se puede verificar por las heridas de los muchachos”.
"A la gente que estaba en el camping no la dejaban salir. La asamblea se hizo igual y le daban a los bombos para tapar los tiros. Después se pusieron a comer, como si nada", recordó el camionero, quien no hace distinciones entre facciones: "Los de la comisión son todos unos delincuentes, tienen que irse todos para que la cosa cambie. La Federación Nacional tiene que intervenir el sindicato y ahí se van a dar cuenta. No puede ser que mataron a un pibe y no pasa nada".
"Savani dejó tres criaturas de cuatro, tres y un añito. Hacía ocho años y medio que estaba efectivo y quería progresar. Trabajaba repartiendo para Quilmes y hacía dos meses que lo habían ascendido a chofer, estaba contento porque ganaba más y podía darle más cosas a su familia la que no vamos a abandonar. Castaña está luchando por su vida y tiene dos hijos", contó el camionero entre llanto e impotencia.
"Si esto no cambia, nos van a seguir matando", advirtió.