Quienes viven en la zona denunciaron un escenario insostenible: motos sobre la vereda, picadas, gritos, música a todo volumen y consumo de alcohol hasta la madrugada. Aseguran que los operativos policiales duran pocos minutos y que el barrio “se volvió un infierno”.
Martes 09 de Diciembre de 2025
Vecinos de la zona norte de la ciudad, más precisamente en avenida Galicia y Güemes, volvieron a exigir presencia policial y controles municipales ante una situación que, según describen, se tornó “insostenible”. Señalan que todas las noches grupos de jóvenes llegan en moto, ocupan las veredas, consumen alcohol y generan ruidos molestos, disturbios y temor entre los residentes.
De acuerdo con los testimonios, los encuentros comienzan cerca de la medianoche y se extienden hasta altas horas de la madrugada. “A veces la música hace vibrar los vidrios. Son gritos, motos que suben a la vereda, botellas que caen, gente apoyada en las rejas. No se puede vivir así”, relató una vecina del sector.
Sin solución
Aseguran que los llamados a la Policía y a la Municipalidad no resuelven la problemática: “Llegan, dispersan a los grupos y a los diez minutos vuelve todo a empezar”. Otros señalan que el miedo ya forma parte de la rutina nocturna: “Volvés tarde y tenés que entrar esquivando gente. No sabés si están alcoholizados o si van a romper algo”.
Los residentes también cuestionan el expendio de bebidas alcohólicas a cualquier hora, lo que alimenta la concentración de personas en la vía pública. “Antes era un barrio de gente grande, tranquilo. En meses se volvió un infierno”, lamentaron.
Desde el barrio reclaman operativos permanentes, controles estrictos y medidas que devuelvan la tranquilidad perdida: “Queremos dormir, nada más”.