Los fiscales destacaron que la pena impuesta refleja la extrema gravedad de los hechos y la planificación del crimen. Por unanimidad, el tribunal condenó a Martín Tomás Kunz, de 22 años.
Miércoles 27 de Agosto de 2025
Martín Tomás Kunz, de 22 años, fue condenado a prisión perpetua por ser autor del homicidio criminis causa de Rubén Isidro Walesberg y del ataque a estudiantes del Liceo Militar General Belgrano.
Los hechos ocurrieron en agosto de 2022, en Colastiné, a la altura del kilómetro 1 de la ruta provincial número 1, cuando la víctima se encontraba en una parada habitual de una panadería con los cadetes a bordo de un vehículo utilitario.
La sentencia fue unánime, dictada por el tribunal integrado por los jueces Pablo Ruiz Steiger, Lisandro Aguirre y Celeste Minniti, en el marco de un juicio oral y público finalizado al mediodía en los tribunales de Santa Fe. Los fiscales Estanislao Giavedoni y Ana Laura Gioria, representantes del MPA, destacaron la gravedad de los hechos y la planificación detrás del crimen.
Giavedoni afirmó: "Se ha hecho justicia para la familia de Walesberg y por cada uno de los alumnos del Liceo; y por la sociedad también que ante este tipo de hechos requiere de este tipo de resoluciones". Además agregó que “valoramos que se haya impuesto la pena que habíamos solicitado en nuestros alegatos. Por su gravedad, las conductas delictivas de Kunz generaron gran conmoción social y requerían una respuesta de este tipo por parte de la Justicia”.
La condena incluyó homicidio criminis causa, tentativas de homicidio simple contra cuatro cadetes y privación ilegal de la libertad de siete jóvenes. Gioria explicó que el homicidio fue criminis causa porque Kunz mató a Walesberg para facilitar otros delitos, como secuestrar a los estudiantes y poner en riesgo sus vidas. Asimismo, señaló que las tentativas de homicidio se consideran del mismo tipo, aunque esa calificación no altera la pena de prisión perpetua.
Según Giavedoni, los hechos fueron totalmente planificados: Kunz sabía que la camioneta donde viajaban los estudiantes hacía una parada diaria en la panadería y eligió cuidadosamente el lugar, la fecha y la hora para perpetrar los homicidios. Durante el ataque, apuñaló a Walesberg en el cuello y rostro, intentó asesinar a cuatro de los cadetes y privó de libertad a siete jóvenes, obligando a uno de ellos a conducir durante cinco kilómetros bajo amenazas.
Los fiscales coincidieron en que la pena impuesta refleja la gravedad y planificación del crimen, así como el impacto social que provocó en la comunidad de Santa Fe.