Con napas elevadas, suelos saturados y lluvias por encima de los promedios históricos en varias localidades, Santa Fe se prepara ante un posible regreso de El Niño en la segunda mitad del año.
15:59 hs - Lunes 18 de Mayo de 2026
La posibilidad de un nuevo evento de El Niño durante la segunda mitad de 2026 volvió a encender las alarmas en Santa Fe. Las advertencias no responden solamente a los pronósticos climáticos internacionales.
También existe preocupación por una situación local delicada: muchas zonas de la provincia ya registran acumulados de lluvia por encima de los promedios históricos y las napas permanecen elevadas, lo que reduce la capacidad de absorción del suelo frente a nuevas tormentas intensas.
Hace dos semanas, el secretario de Protección Civil y Gestión de Riesgos, Marcos Escajadillo, reconoció públicamente esa preocupación. “Ya tenemos las napas muy altas y poca capacidad de absorción”, advirtió al confirmar que la provincia se incorporó a la Mesa de Alerta Temprana y Preparación ante El Niño 2026 junto a otras jurisdicciones de la cuenca del Plata y organismos nacionales.
Aunque todavía no existe certeza sobre la magnitud que podría alcanzar el fenómeno —leve, moderado o severo—, el escenario comenzó a ser monitoreado con atención por el Gobierno provincial. El antecedente más cercano que aparece como señal de alarma es el temporal que afectó a Vera meses atrás, cuando en apenas 30 horas cayeron más de 200 milímetros y se produjeron anegamientos severos.
En ese contexto, este lunes la gestión de Maximiliano Pullaro buscó mostrar el estado de avance de distintas obras hídricas y trabajos preventivos ejecutados desde el inicio de la administración provincial. El mensaje oficial apuntó a remarcar que Santa Fe llega a esta etapa “con planificación previa” y no desde la improvisación frente a la emergencia.
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Durante una conferencia encabezada por la vocera provincial Virginia Coudannes, junto a funcionarios de Obras Públicas, Recursos Hídricos y Desarrollo Productivo, se detalló que la provincia lleva invertidos más de $75.000 millones en infraestructura hídrica, además de aportes de comités de cuenca.
Entre las acciones mencionadas aparecen 300 obras distribuidas en distintos puntos de la provincia, la limpieza de 4.000 kilómetros de canales, el refuerzo de defensas, la recuperación de estaciones de monitoreo y tareas de mantenimiento sobre cursos de agua.
No obstante, el propio diagnóstico oficial deja en evidencia la sensibilidad del escenario hídrico actual. Según se informó, fueron identificadas unas 100 localidades con riesgo hídrico, de las cuales en 77 ya hubo intervenciones, mientras que en otras todavía existen proyectos pendientes.
Más allá de la enumeración de obras, uno de los puntos centrales pasa por el contexto climático. Desde organismos nacionales ya anticiparon que un invierno con precipitaciones moderadas podría ser determinante para amortiguar el impacto de El Niño si el fenómeno logra consolidarse entre agosto y septiembre.
Protocolos de contingencia para la llegada de El Niño
En paralelo, la provincia también trabaja en la actualización de protocolos de contingencia junto a municipios y comunas. La intención es unificar criterios de actuación frente a posibles inundaciones o eventos extremos, en un escenario donde el cambio climático vuelve cada vez más frecuentes las lluvias intensas concentradas en cortos períodos.
El ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, sostuvo que las intervenciones comenzaron en febrero de 2024 y defendió la idea de una estrategia sostenida en el tiempo. Desde el Gobierno también remarcaron la renovación de maquinaria y la ampliación de la red de monitoreo hídrico, que actualmente cuenta con 108 estaciones activas.
Mientras tanto, el comportamiento del clima durante las próximas semanas aparece como una variable decisiva. En Santa Fe saben que el sistema hídrico provincial enfrenta una situación delicada: las lluvias recientes dejaron poco margen de absorción y cualquier evento extraordinario podría generar complicaciones rápidas en zonas urbanas y rurales. Por eso, aunque todavía no hay certezas sobre la intensidad de El Niño, la provincia ya comenzó a prepararse para un escenario que podría volver a poner a prueba su infraestructura y capacidad de respuesta.