Martes 11 de Julio de 2023
Las estadísticas indican que bajo la dirección técnica de Cristian González, Unión apenas sumó dos puntos sobre nueve en juego, que no ganó y tampoco marcó goles. En consecuencia, si se analizaran únicamente los resultados, se podría afirmar que hasta ahora lo hecho por el Kily está lejos de ser satisfactorio.
Sin embargo, en el plano futbolístico, el equipo respondió en los últimos dos compromisos. Luego del debut fallido ante Atlético Tucumán, el entrenador comenzó a imprimirle su sello y frente a Boca y Talleres, el elenco rojiblanco jugó dos partidos más que aceptables.
Frente a Boca mereció largamente el triunfo, que no lo obtuvo por un fallo del VAR, que lo terminó perjudicando. Y ante Talleres, le jugó de igual a igual, al escolta de River, justificando el empate final. En ambos cotejos, el Tate no resignó protagonismo, más allá de que en el segundo tiempo ante la T se retrasó por las circunstancias del juego.
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A diferencia del equipo dirigido por Sebastián Méndez, el del Kily asoma más ofensivo. Piensa más en el arco rival, sin descuidad la faceta defensiva, de hecho mantiene el mismo esquema que utilizaba el ahora DT de Vélez. Pero lo que no se negocia es la entrega y la intensidad.
Frente a Boca y Talleres, el equipo nunca bajó el ritmo, por momentos ante la T salió a intercambiar golpes, con el riesgo que eso suponía. Pero en el segundo tiempo, buscó cortar el juego, bajar la intensidad, jugando con más oficio y sin exponerse tanto.
Supo el Kily leer los momentos del partido, que se jugó más como quiso Unión que Talleres. Si bien la pelota la tuvo el elenco cordobés, el que controló el cotejo fue el Tate y en el final casi lo gana con esa contra que tuvo Junior Marabel y que Gastón Benavídez terminó salvando con un cruce fenomenal.
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Está claro que debe mejorar y fundamentalmente encontrar variantes en ataque. Unión no convierte goles y eso es un problema. Después de la goleada a Independiente, no volvió a marcar. Ese resulta ser un déficit en el que el cuerpo técnico deberá hacer hincapié.
Aunque mucho no dependa del entrenador, dado que Unión no cuenta con variantes en ofensiva. En contrapartida, el Tate se hizo sólido de mitad de cancha hacia atrás. Apenas recibió un gol en los últimos cuatro encuentros (de penal ante Atlético Tucumán). Uno de ellos con Méndez en el banco y los tres restantes con Cristian González.
Recién van tres encuentros con el Kily en el banco, por lo cual no se puede hacer un análisis muy riguroso, pero sí comenzar a sacar algunas conclusiones. La mayoría de ellas son positivas, en relación al juego y negativas en cuanto a los resultados.
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En este lapso, Unión está mejor en lo futbolístico que en la tabla y pareciera ser que la derrota ante el Decano, se trató de un partido aislado, ya que de los últimos nueve partidos, tan solo perdió uno. Por lo cual, claramente el Tate llega al final del torneo en curva ascendente.
En este caso, con un plantel limitado, tanto Méndez como ahora González, trataron de exprimir los recursos y potenciar a los jugadores. Y al menos en lo futbolístico lo consiguieron, la conclusión es que después de la fatídica derrota ante Sarmiento, el Tate volvió a ser competitivo.
Mucho mérito tuvo Méndez y ahora el Kily está haciendo su camino. Van apenas dos semanas de trabajo y en el poco tiempo al frente del plantel, el nuevo DT supo llegarle a los jugadores, para que la transición no impactará de manera negativa. Y de a poco comienza a darle su sello, esperando que los buenos resultados aparezcan.