Cristian González pasó de las declaraciones paternales y contenedoras hacia los jugadores de Unión a serias críticas tras la derrota ante Palestino.
Jueves 10 de Abril de 2025
Cristian González, entrenador de Unión, rompió con su propio libreto tras la dura caída por 2-0 ante Palestino en Santiago, por la segunda fecha del Grupo E de la Copa Sudamericana. Acostumbrado a blindar públicamente a su plantel y hablar de “mis chicos” con un tono paternal, esta vez eligió otro camino: el de la crítica directa y sin matices.
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“La derrota no estaba en los planes y menos la forma. Es lo que más me jode”, disparó sin rodeos en conferencia de prensa, dejando en claro su malestar con lo que vio en la cancha. El Kily ya no se paró como escudo del grupo, sino como un técnico claramente frustrado por errores puntuales y una actitud que no estuvo a la altura.
“El último error garrafal maquilla el resultado para peor. Sabíamos cómo iban a jugar y el primer gol vino de una forma que intuimos y cometimos el error”, expresó, visiblemente molesto. Y no se quedó ahí: también cargó contra la falta de inteligencia táctica del equipo. “Sabíamos cómo podía darse y no supimos interpretarlo. No podemos entrar de esta manera. No saber interpretar lo que era muy claro. Es una situación que me molesta y me preocupa”, subrayó.
El partido tuvo un punto de quiebre con la expulsión de un jugador tatengue, hecho que, según el técnico, terminó de sepultar las chances del equipo: “Cuando mejor estábamos, la roja nos dejó sin chances. El gol en el final por un error individual empeoró el resultado”.
Kily González: "Nosotros le damos las herramientas..."
Pero lo más fuerte llegó al final, cuando el DT se desmarcó de la responsabilidad exclusiva y dejó una frase que marca un antes y un después en su relación con el plantel:
“Los jugadores son quienes asumen el desafío y la responsabilidad. Nosotros podemos brindar herramientas, pero no podemos hacer más. Cuando ganan, lo hacen los jugadores y en las derrotas fallan los técnicos. Eso lo tengo claro. Hablamos mucho y cuesta”.
¿Un llamado de atención? ¿Un mensaje hacia adentro? Lo cierto es que el cambio de discurso del Kily no pasó inadvertido. Atrás quedaron los gestos de protección y las frases de aliento incondicional. El tono cambió. Y con él, tal vez también la dinámica puertas adentro de un equipo que sigue sin encontrar respuestas en el plano internacional.