Unión atraviesa su peor crisis en una década y es hora de que reaccione
Luego del descenso consumado en 2013, Unión atraviesa su peor momento en 10 años, no solo en el aspecto futbolístico, sino en lo institucional

Miércoles 10 de Mayo de 2023

Unión no tiene paz y vive en permanente ebullición. No hay dudas de que el club atraviesa su mayor crisis en 10 años. Pasó una década del último descenso en 2013 y desde ese momento hasta el presente, el Tate nunca estuvo tan mal como ahora. No solo en lo futbolístico, sino también en lo institucional.

Y es verdad que una cosa va de la mano de la otra, pero la realidad indica que nunca el presidente Luis Spahn estuvo tan cuestionado por los hinchas. Al paupérrimo presente deportivo, se le suma la falta de representatividad que perciben los socios y simpatizantes rojiblancos, por parte de los dirigentes.

Un club que hace siete meses no tiene aprobada la Memoria y el Balance, debido a una Asamblea que terminó en un escándalo. Además de tener dos inhibiciones vigentes por parte de la FIFA, por no pagar los préstamos de Santiago Mele y Bryan Castrillón, por sumas menores, que de ninguna manera justifican semejante sanción.

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Hace una semana, Unión debía jugar contra Lanús y el partido se suspendió una hora antes por una canaleta que se desprendió y ponía en riesgo a los jugadores e hinchas. Una situación insólita y que refuerza el presente convulsionado que vive el club.

Un equipo que marcha último en la tabla de posiciones y que hoy está perdiendo la categoría. Y encima, quedó eliminado de la Copa Argentina, frente a un rival de una categoría inferior, jugando un pésimo segundo tiempo y no mostrando ningún tipo de reacción.

Unión no tiene rumbo dirigencial ni tampoco deportivo. La sensación es que nadie sabe qué hacer y cual es el camino correcto para enderezar la compleja situación. Es cierto que hay tiempo para evitar la catástrofe, pero para eso tiene que dar un golpe de timón urgente.

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Spahn debe convocar a la oposición para buscar la pacificación del club. El clima no ayuda en nada y acercar las partes con las distintas agrupaciones sería una buena señal. Los dirigentes tienen la obligación de reaccionar y dejar de hacer la plancha como lo vienen haciendo.

A diferencia de lo que muchos creen, Unión no está en una situación terminal. Sin dudas que es grave, pero el tiempo juega a su favor. Faltan 27 partidos para terminar la temporada, 13 de la Liga y 14 de la Copa de la Liga. Lo que en fútbol es una vida, un montón.

Pero también es verdad, que no puede apalancarse en ese argumento para estirar las definiciones o demorar una reacción. El tiempo de accionar es ahora, para que después no sea demasiado tarde. Es cierto que para reforzar el plantel hay que esperar el mercado de pases, pero ya debe comenzar a trabajar en ese aspecto.

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El presidente de Unión debe rodearse de gente que sepa de fútbol, que pueda asesorarlo, debe dejarse ayudar. Las decisiones deportivas no pueden correr por su cuenta, porque no está capacitado para eso. Y es el momento en el que tiene la obligación de abrir el juego, para que otros actores entren en escena.

Eso no implica un gobierno de coalición, pero sí que exista un mayor consenso con la oposición. Si no hay secretaría técnica, se puede conformar una especie de lo que antes se llamaba subcomisión de fútbol. O algo por el estilo, en el que personas que representan al club (exjugadores, exentrenadores, exdirectivos) brinden su opinión.

Es una obviedad decir que Spahn solo no va a lograr desactivar la bomba. Es imprescindible que la colaboración de otras personas, pero para eso el presidente tendrá que abandonar el personalismo con el que condujo el club durante todos estos años. La realidad no permite lugar para los vedetismos, ni egoísmos.