Unión recordó sus primeros sucesos desde la fundación
En un trabajo magnífico realizado por el departamento de Historia y Estadística de Unión, la institución repasó lo hechos que marcaron los años iniciales

Sábado 15 de Abril de 2023

Para aquellos que ya tienen un cierto recorrido en esta tierra, la llegada del 15 de abril decanta en recordatorios sobre hechos o actos que marcaron el camino en la vida de Unión. Y seguramente no solamente hay cuestiones deportivas, sino también del acontecer diario en una de las instituciones convocantes de la capital provincial.

Por eso el departamento de Historia y Estadística de Unión decidió, entre tanto material disponible, llevar adelante esa recopilación para mostrarla desde aquel inicio en 1907.

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Forjando algo inseparable

Sábado 13 de abril de 1907, dirigentes, asociados y futbolistas de Santa Fe Football Club se reúnen en un local en calle San José entre Moreno y Corrientes. Ese día, el vocal, Eduardo Peón, declaró abierta la Asamblea General con la presencia de 26 socios. Luego de pedir la palabra, el vocal explicó que debía anularse el acta anterior, aprobada por la Comisión Directiva, ya que la reunión se había hecho con solo cinco miembros, cuando por estatuto debían estar presentes al menos seis. La moción fue aprobada por la mayoría de los presentes, lo que provocó que el presidente de esa entidad, “al ver que sus esfuerzos eran inútiles, presentara su renuncia como presidente y al mismo tiempo como socio, sin querer saber más nada”. Pero no fue el único, ya que también dimitieron el vicepresidente Enrique Fayó y los vocales José Fayó y Belisario Osuna, acompañados por los socios Pedro Gibella, Federico Achenbach, Néstor Casabianca, Segundo Noseda, Antonio Fayó y Antonio Baragiola. Además, fueron expulsados “por deberle a la institución tres meses”, entre otros, Domiciano Roa, Juan Sutter, Miguel Montenegro y José Cepeda. (Acta n.º 6, del Santa Fe Football Club del 13/4/1907).

Más de un siglo después es difícil determinar cuáles fueron los motivos que llevaron a futbolistas, dirigentes e incluso simpatizantes del por entonces Santa Fe Football Club a abandonar la institución. Una versión publicada por la revista deportiva “Estadio” en marzo de 1948 asegura que “la pelea se debió a la inclusión de un futbolista dentro del equipo titular. Para unos tenía buenas condiciones, para otros, mediocres”. Aunque no precisa el nombre de ese jugador, de ser cierta esta historia terminaría siendo vital para lo que ocurriría días después.

Lunes 15 de abril de 1907. Consumado el alejamiento del SFFC, Osuna citó a la barra a un café ubicado en calle San Martín, entre Tucumán y Primera Junta. A la cita asistieron Federico Timoteo Achenbach, Antonio Avundio Baragiola, Primo Villordo, Cayetano Marcos Bossi, Néstor Alfredo Casabianca, José Cupertino Cepeda, Guillermo Tomás Drenner, Enrique Vicente Fayó, José María Fayó, Pedro Piazza Gibella, Segundo Noseda, Belisario Alejo Delmiro Osuna, Guillermo Pascual Scartascini y José Trentini.

Varios clubes habían mostrado interés en hacerse con los servicios de algunos de ellos. El más codiciado era Drenner, pero él ante cada propuesta que recibía la discutía con Belisario Osuna, quién explicaba que ese grupo de amigos que habían formado ya no se podía separar: “Hemos estado juntos hasta ahora, forjando algo inseparable. O nos llevan a todos, o no se va ninguno de nosotros”. Así, Belisario, trataba de hacerles entender a sus compañeros que ningún club los albergaría a todos. Drenner exclamó: “Yo prefiero no jugar más si no juego con ustedes. Estamos unidos por una amistad que no podemos romper. Así que jugamos juntos o no jugamos más”. Esas palabras encontraron el apoyo de todos. Casabianca fue el primero en reafirmar esa frase que, en pocos segundos, fue la expresión de deseo de todos los presentes.

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Ese fue el momento en el que Osuna, que presentía desde el inicio de la charla cuál podría ser el desenlace de la misma, aprovechó para preguntar: “¿Y si formamos un nuevo club?”. La aceptación fue inmediata. “Yo tengo el nombre perfecto para esta unión indestructible de nuestra barra. Un nombre para reflejar la amistad que nos ata desde hace años. El club debería llamarse United, que en inglés quiere decir Unidos”, exclamó Cayetano Bossi, a tono con los tiempos que corrían, cuando la mayoría de los clubes adoptaban nombres en inglés, muchos de los cuales aún se mantienen. “Vamos a casa. Ahí vamos a poder hablar más tranquilos y, además, vamos a evitar que nuestro club nazca en cualquier lugar”, pidió Baragiola.

La llegada de los muchachos no le gustó para nada a la dueña del hogar: “Se meten en bandada en casa ajena y dejan a la miseria los patios y las habitaciones con sus pies llenos de barro”, se quejó, aunque no dijo más nada y dejó tranquilo al grupo de muchachos.

Fue así como este grupo de jóvenes amigos, sentados sobre la tirantería de un piso de madera que se estaba construyendo en el patio de la casona de Don Pedro Baragiola, ubicada en calle Catamarca al 2652, entre San Martín y San Jerónimo, priorizaron su amistad inquebrantable y decidieron fundar un nuevo club.

Entre estos amigos se destacó la figura de Belisario Osuna, “el Albañil“, el referente del grupo y con gran ascendencia sobre los demás, el primero en soñar con una nueva entidad, distinta a todas las que había en la ciudad. Belisario fue sin dudas el principal responsable de la fundación del Club Atlético Unión.

La primera comisión directiva del nuevo Club United estuvo integrada de la siguiente manera:

Presidente: Guillermo Drenner.

Vicepresidente: Federico Achenbach.

Secretario: Pedro Gibella.

Prosecretario: Enrique Fayo.

Tesorero: José Tretini.

Protesorero: Cayetano Bossi.

Vocales: Belisario Osuna, Antonio Baragiola, Segundo Noceda y Rodolfo Mausser.

La casa de los Baragiola siguió funcionando como sede de las reuniones posteriores a la fundación. Las primeras actas fueron realizadas por José Cupertino Cepeda quien, junto a Baragiola y Trentini, fueron lo únicos integrantes de ese grupo que no jugaron al fútbol, aunque acompañaban al equipo en cada una de sus presentaciones como delegados y, cuando hacía falta, actuaban como árbitros o jueces de línea.

Poco tiempo después de la fundación, y bajo propuesta de Antonio Baragiola, se decidió adoptar el nombre “Unión Foot-ball Club”, el cual se mantuvo hasta su castellanización definitiva a “Club Atlético Unión” en 1918.