A cinco años de su fallecimiento, Morro García sigue presente en Godoy Cruz, con una frase que marcó al fútbol.
Miércoles 04 de Febrero de 2026
El 4 de febrero no es una fecha más para Godoy Cruz. Se cumplen cinco años de la muerte de Santiago “Morro” García, y el recuerdo del delantero uruguayo vuelve a latir con fuerza. Su figura permanece intacta en la memoria colectiva, sostenida por la pasión, el respeto y una herencia emocional que no se apaga.
El número 18, un símbolo eterno en Godoy Cruz
En cada partido del Tomba hay un número que se repite como un ritual: el 18. No es un dorsal cualquiera. Es identidad, entrega y gol. Representa la conexión indisoluble entre el Morro García y su gente, una unión que ni el paso del tiempo pudo quebrar. Ese número recorre las tribunas en camisetas, banderas y tatuajes. Lo llevan quienes lo vieron convertir y también quienes lo conocieron por relatos heredados. El 18 es memoria viva.
LEER MÁS: Villa habló de su acercamiento a River pese a su paso por Boca: "Soy un trabajador"
Homenajes y respeto: el Morro sigue presente
El recuerdo no distingue colores: incluso entre los rivales persiste una admiración silenciosa por quien dejó huella dentro y fuera de la cancha. El Morro sigue siendo sinónimo de corazón, rebeldía y valentía, valores que explican por qué su nombre nunca se fue del todo.
Más allá del olfato goleador y la potencia que lo convirtieron en un delantero temible, el Morro dejó una enseñanza profunda. Recordó que detrás del espectáculo hay personas reales, con luchas internas y fragilidades. Su frase, repetida como bandera, resuena con fuerza: “No somos robots, no somos máquinas”. Un mensaje que excede al fútbol y sigue interpelando al deporte.