Jueves 01 de Febrero de 2024
La pesada herencia que recibió la actual dirigencia de Colón que encabeza Víctor Godano, es un condicionante a futuro y un atenuante importante a la hora de juzgar su accionar. La última gestión de José Vignatti fue pésima, tanto en lo deportivo como en lo institucional. Y en eso nada tiene que ver la comisión directiva que está ahora al frente del club.
Hecha la salvedad, la realidad indica que en este primer mes de mandato, hay varias cuestiones para señalar. La primera de ellas, tiene que ver con el manejo de Godano y sus colaboradores en torno a la situación de algunos jugadores. Y los nombres en cuestión son los de: Facundo Garcés y Ramón Ábila.
Es cierto que el comportamiento de ambos no se ajusta al de un profesional. Pero también es verdad que contaron con la pasividad de los dirigentes. El caso más llamativo es el de Wanchope Ábila, quien teniendo un contrato vigente y siendo Colón el dueño de su pase, decidió marcharse hace más de dos semanas.
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Una actitud reprochable por donde se la mire. Sin embargo, la dirigencia de Colón no intimó nunca al futbolista para que vuelva a entrenar. De hecho, Godano manifestó que le dio un permiso al delantero para que viaje a Córdoba para estar con su familia y que pueda definir su futuro.
Le dio carta libre para que Ábila hiciera lo que no debía hacer. Mientras sus compañeros entrenaban, el cordobés disfrutaba de su tiempo libre. Incluso ahora se está definiendo su llegada a Barracas Central, pero nadie desde Colón informó en las condiciones que se realizará la operación.
Una desprolijidad que deja muy mal parado al club, ni hablar al jugador, que nunca mostró ser un profesional. Pero desde la dirigencia no le pusieron un freno a su accionar repudiable. Mientras que lo de Facundo Garcés va por otro carril, más allá de que el defensor no se manejó bien, una vez más los dirigentes no supieron abordar la situación.
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Garcés se plantó y dijo que no va a jugar más en Colón. El marcador central pretende irse al Alavés, pero los dirigentes no están conformes con la propuesta. Sucede que si no la aceptan, el futbolista a fines de junio firmará un precontrato con el club español y el Sabalero no recibirá ni un peso.
Si bien existió intrasigencia por parte del jugador y los dirigentes se molestaron con razón, también habrá que decir, que hubo un mes para buscar una solución que por ahora no llegó. Da la sensación que faltó diálogo entre las partes y es ahí en donde los dirigentes no tuvieron la destreza para zanjar el conflicto, aún sabiendo que la actitud de Garcés lejos estuvo de ser la correcta.
Y sin dudas que la noticia que se conoció en las últimas horas, expuso aún más a los directivos. La decisión de Iván Delfino de no contar con seis jugadores de las inferiores a tres días del cierre del mercado de pases fue absolutamente desprolija. Si bien el DT tiene la autoridad para decidir con qué futbolistas contará, es llamativo que lo informe en estos momentos.
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Sin dudas que la dirigencia debió hablar antes con el entrenador para evitar esta circunstancia. Una vez más, faltó gestión para encarrilar la situación. O al menos, una charla entre Delfino y los dirigentes, para que los seis jugadores (Utrera, Arcando, Curcio, Laborie, Déboli y Zurbriggen) no reciban semejante noticia cuando el tiempo no sobra para buscar otro destino. Siendo además, todos futbolistas surgidos de las inferiores, lo requiere de un trato especial.
La realidad indica que son los primeros pasos de la dirigencia en un campo minado que le dejó Vignatti. Y a eso hay que tenerlo muy en cuenta, ya que la situación económica de Colón y deportiva es muy compleja. Eso llevó a que se terminara yendo un plantel completo y se sumaran 18 refuerzos.
No obstante, habrá que decir que en este primer mes de gestión, la dirigencia que comanda Godano evidenció algunas dificultades a la hora encarar temas candentes. Son cuestiones a resolver ya que el camino a recorrer es arduo y extenso, que requiere de la mayor lucidez para cumplir con el objetivo.