Colón venció a Acassuso en el Brigadier López. Sin embargo, más allá del triunfo, todavía no logra consolidar un funcionamiento acorde a su jerarquía.
09:19 hs - Lunes 16 de Marzo de 2026
Colón llegó al partido ante Acassuso, disputado en el Brigadier López, con una necesidad clara: volver a la victoria en el Torneo de la Primera Nacional. Los dos empates consecutivos habían dejado una sensación ambigua alrededor del equipo que dirige Ezequiel Medrán.
En el primero de esos empates (ante Central Norte en Salta), Colón ofreció muy poco para lo que se espera de un plantel que, por jerarquía y nombres, está llamado a ser protagonista en la Primera Nacional. En el segundo, ante Ferro Carril Oeste, el equipo dejó una mejor imagen: arrancó perdiendo, falló un penal y aun así tuvo reacción para llegar al 1-1 ante un rival directo por la punta.
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Ese detalle no es menor si se lo compara con lo ocurrido en la temporada pasada, cuando en partidos similares el equipo solía quedarse sin respuestas y terminaba perdiendo. Pero aun con ese matiz positivo, el Sabalero necesitaba volver a sumar de a tres.
Un triunfo necesario, pero sin brillo para Colón
El duelo ante Acassuso representaba una oportunidad ideal: bajar al líder, reafirmar el liderazgo en la Zona A y mostrar ante su gente una evolución futbolística luego del parate que permitió trabajar con mayor profundidad.
Lo más importante, finalmente, fue que Colón ganó. Mostró carácter, decisión y la determinación de quedarse con los tres puntos, algo que en la categoría muchas veces termina siendo determinante.
En el equipo hubo algunas novedades. Se sostuvo en el lateral izquierdo Facundo Castet, quien parecía destinado a perder el puesto con Leandro Allende, aunque la lesión muscular del ex-Quilmes le permitió continuar entre los titulares.
Además, fue titular por primera vez Federico Lértora, una de las figuras del plantel, y apareció Conrado Ibarra en lugar del desgarrado Julián Marcioni, lo que obligó a que Ignacio Lago se trasladara al sector derecho.
Un equipo previsible
Sin embargo, esa fórmula no terminó de funcionar. Colón se mostró repetitivo y previsible. Le faltó sorpresa, determinación y desequilibrio por los costados, justamente una de las herramientas más importantes para romper defensas cerradas en la categoría.
Acassuso llegó con un plan claro: aguantar, cerrarle los caminos al Sabalero e intentar llevarse al menos un empate. Durante largos pasajes del partido lo consiguió, controlando el trámite y llevando al local a la confusión.
Paradójicamente, cuando Ibarra debió salir por lesión y Nacho Lago regresó a su posición natural por izquierda, el partido cambió. A los pocos minutos apareció una genialidad individual del ex-Talleres, que con un gran gol destrabó un encuentro que parecía enredado.
Lo que dejó el partido
A partir de esa ventaja, Colón tuvo chances para liquidarlo. El propio Lago contó con dos situaciones claras, también lo intentaron Alan Bonansea, Emanuel Beltrán y Facundo Castro.
Acassuso, por su parte, también generó algunas aproximaciones, aunque le faltó la jerarquía necesaria para transformarlas en gol.
El resultado final dejó a Colón con lo que más necesitaba: los tres puntos. Pero también volvió a dejar en evidencia algunas cuestiones futbolísticas que siguen sin resolverse.
En defensa el equipo se muestra sólido y confiable, posiblemente su punto más fuerte. En el mediocampo, la presencia de Lértora aportó experiencia, orden y jerarquía.
Pero también quedó claro que la ausencia de Marcioni pesa más de lo esperado. El equipo no tiene un reemplazante natural para su desequilibrio por derecha.
También quedó expuesto que a Ignacio Lago le sienta mucho mejor el sector izquierdo, más allá de que Medrán considere que puede desempeñarse en distintas posiciones del ataque.
En ofensiva, Bonansea sigue peleado con el arco y sufrió más de lo que ganó en los duelos con los defensores rivales, mientras que Lucas Cano intentó asociarse por las bandas pero no logró imponer su fútbol.
El gran desafío
Hoy Colón tiene un aliado importante: los resultados. Y en una categoría tan exigente y pareja como la Primera Nacional, eso no es un detalle menor.
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Pero el equipo todavía está en deuda desde lo futbolístico. Aún no logra consolidar un funcionamiento que refleje la jerarquía de su plantel y lo muestre como un verdadero candidato.
La victoria ante Acassuso sirvió para recuperar la tranquilidad y sostener la ilusión. Sin embargo, el verdadero salto de calidad que se espera del Sabalero sigue siendo la gran cuenta pendiente.