Colón hace un culto de la eficacia en los dos arcos
En los tres partidos que dirigió Domínguez, Colón pateó 15 remates al arco y anotó siete goles. Sus adversarios también le patearon 15 veces y recibió solo dos

Martes 10 de Noviembre de 2020

El segundo ciclo de Eduardo Domínguez como técnico de Colón es irreprochable desde lo numérico. Sumó siete puntos sobre nueve en juego, todos ellos en condición de visitante. Y estuvo cerca de tener puntaje ideal si Sebastián Sosa no le ataja el penal a Emanuel Olivera.

Le ganó a Rosario Central 3-1 en marzo cuando había asumido hacía unos días. Y en esta Copa de la Liga goleó a Defensa y Justicia 3-0 y la igualdad con Independiente 1-1. En este torneo suma cuatro puntos y lidera el grupo B junto al Rojo, pero por diferencia de gol el Sabalero se ubica en la primera posición.

Pero dejando de lado las estadísticas respecto a los resultados, es interesante analizar otros tipos de estadísticas como para entender un poco más la propuesta de juego que desarrolla Colón. No es ninguna novedad que el equipo se siente mucho más cómodo esperando que saliendo a buscar.

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Colón es un equipo diseñado para tener poco la pelota, para defender con mucha gente, aprovechar y forzar el error del rival. Realizar un desgaste muy importante a la hora de presionar para recuperar el balón, con transiciones rápidas y escasas sociedades. Como así también sacar provecho con la velocidad de sus delanteros.

En el primer partido con Central que se jugó hace ocho meses, Colón apenas tuvo el 30% de posesión, realizando 260 pases con una precisión del 69% y rematando seis veces al arco. Mientras que su rival alcanzó el 70% de la tenencia, con 564 pases y una precisión del 83% pateando cinco veces al arco.

Algo similar ocurrió ante Defensa y Justicia, allí nuevamente Colón dispuso del 30% la tenencia del balón, con apenas 296 pases que tuvieron una precisión del 69%, rematando seis veces al arco. Y su rival manejó la pelota en un 70%, con 664 pases que tuvieron una precisión del 82%, con cuatro disparos a la valla contraria.

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Ante Independiente, la tenencia fue algo más equilibrada, ya que el Rojo tuvo una posesión del 63% con 560 pases y una precisión del 76% y con seis remates al arco. Por su parte, Colón alcanzó el 37% de tenencia, llevó adelante 343 pases con una escasa precisión del 58% y pateó cuatro tiros al arco.

Números que reflejan justamente el estilo de juego de Colón. Un equipo que no necesita del balón para llegar al área rival y que cuando lo hace tiene una enorme eficacia. Contra Central pateó seis veces al arco y anotó tres goles y contra Defensa de cinco remates al arco, tres fueron goles. Ese promedio bajó un poco con Independiente, anotando un tanto en cuatro disparos al arco.

Pero si contamos los tres encuentros, Colón pateó 15 veces al arco rival y anotó siete goles, con una eficacia del 46% que pocos equipos pueden lograr. Así las cosas, este equipo dirigido por Domínguez tiene la pelota mucho menos que su rival pero alcanza una notable contundencia. En cambio, sus rivales le patearon también en 15 ocasiones, pero apenas le convirtieron dos tantos.