Cuando el resultado no es consecuencia del juego
Si bien Colón está invicto en la Sudamericana y con el arco en cero, desde lo futbolístico el equipo genera muchas dudas

Miércoles 22 de Mayo de 2019

En lo que respecta a las estadísticas se podrá decir que lo de Colón es aceptable. Una dosis de fortuna en los distintos sorteos le permitió tener que enfrentar a dos rivales limitados y faltos de jerarquía como lo son Deportivo Municipal y River de Uruguay.

Sin embargo, habrá que decir que la primera fase la sorteó con mucha comodidad goleando como visitante (3-0) y ganando sin discusión como local (2-0) para terminar con un global de 5-0 ante los peruanos y quedar como el mejor equipo de la fase inicial de la Sudamericana.

Es cierto que Deportivo Municipal es un equipo menor, pero también muchos otros equipos se complicaron ante rivales de menor cuidado y terminaron sufriendo más de la cuenta.

El mérito del Sabalero fue no distraerse ante un adversario que a priori era mucho menos y jugar los 180' con la concentración necesaria como para no dejar dudas.

Y en 16avos le tocó un equipo como River que marcha penúltimo en el torneo uruguayo, que hace tres meses no cobra su sueldo y que no concentró para enfrentar a Colón.

Es verdad que los uruguayos venían de eliminar al Santos, pero por lo visto en el Centenario de Montevideo, al equipo que dirige Jorge Giordano no le sobra absolutamente nada.

Por ello, el destino le puso en el camino al elenco que conduce Pablo Lavallén un rival accesible. Y si bien no lo aprovechó del todo, rescató un empate como visitante y ahora deberá cerrar la serie como local.

Los fríos números dirán que Colón en esta Copa Sudamericana está invicto, con dos triunfos y un empate, de los cuales dos partidos fueron en condición de visitante. Que marcó cinco tantos y que no le convirtieron.

Pero esos resultados no van de la mano del juego que muestra Colón, dado que cuesta encontrar buenos momentos de fútbol. Quizás algo en Perú para golear a Deportivo Municipal, pero tampoco se puede hacer un análisis serio por la calidad de su oponente.

Así las cosas, después de dos meses y medio de haber asumido y un mes para trabajar sin competencia oficial, Lavallén y sus jugadores no ofrecieron respuestas futbolísticas para vencer a un equipo mediocre como River de Montevideo.

Ni siquiera la multitud que acompañó al equipo le sirvió como estímulo para mostrar rebeldía y creatividad. Por otra parte, no mereció ganar el partido y en el final estuvo cerca de perderlo si no fuera por Burián.

Rendimientos muy bajos, un esquema en el cual pobló la zona media pero dejó huérfano al Pulga Rodríguez y la imprecisión como denominador común fue el escaso menú que ofreció el Sabalero.

Responsabilidad de Lavallén y de sus jugadores, que no le encontraron la vuelta a un planteo previsible de los uruguayos. Por ahora los resultados lo avalan, pero en el juego el Rojinegro está en deuda. 

Colón es una muestra fiel de que en el fútbol 2+2 no son 4. Y que en este caso las estadísticas no van de la mano en el juego. En otros deportes difícilmente se puede ganar no jugando bien. En el fútbol eso puede pasar y el Sabalero es una muestra fiel.