Jueves 19 de Diciembre de 2019
El mundo Colón se vio sacudido con la confirmación de Diego Osella como nuevo entrenador. Un nombre que tiene gran parte del consenso de la gente, que se ilusiona con ver un cambio radical en el presente deportivo del equipo. Está más que claro que se necesita de un fuerte golpe de timón y la dirigencia fue a fondo en busca de un técnico "saca puntos".
Si bien es cierto que al comienzo se fue en busca de nombres importantes, lo económico y en otros casos la negativa de venir a Santa Fe hizo que las chances se agotaran. Entonces el titular sabalero fue directo y le acercó la propuesta al oriundo de Acebal, que no dudó ni un instante en afrontar su segundo desafío en el club.
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Justamente una de las primeras acciones fue desestimar hacer la pretemporada en Salta por considerar que se perdía "tiempo en el viaje y el descanso". "Me gustaría entrenar en un hábitat más común", le confió en exclusiva a UNO en sus primeras declaraciones como conductor rojinegro, en un tiro por elevación de buscar hacer la pretemporada en Santa Fe.
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Asimismo, reconoció que Colón "tiene un plantel con variantes y con jugadores de jerarquía", vislumbrando la necesidad de no cambiar tanto de nombres. Pero está más que claro que una depuración se concretará y algunos futbolistas llegarán. Eso sí, plantó bandera en la necesidad de bancar a los chicos del club y "potenciarlos".
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En ese sentido, hay dos valores que no pudieron afianzarse en el ciclo de Pablo Lavallén. Uno por tener por delante a Wilson Morelo –¿y también al paraguayo Jorge Ortega? que ya rescindió su contrato– y el otro directamente ni fue tenido en cuenta. Se trata de Nicolás Leguizamón y Tomás Sandoval, dos nueves formados en las inferiores.
El primero, de 24 años (26 de enero de 1995), vio acción en cuanta gotas y fue herramienta cada vez que el colombiano estuvo lesionado. Vale recordar que renovó su contrato y en algún momento se especuló con la chance de que sea prestado a otro club para que gane rodaje. Para Osella puede ser importante.
En tanto el juvenil, de 20 años (30 de marzo de 1999) solo apareció –y con gran aporte– en el desquite del cruce ante Deportivo Municipal en la Copa Sudamericana, donde anotó dos goles. Después, casi nada. Lavallén siempre dijo que al grupo le faltaba un centrodelantero portentoso, típico de área, desestimando un poco lo que había ya dentro.
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Por consiguiente, con el arribo de Diego Osella puede que su situación cambie y se motiven en pos de ganarse un espacio. El técnico los conoce y tiene la idea de potenciarlos. Después quedará en ellos convencer