Ezequiel Medrán volvió a quedar expuesto por las variantes en el empate ante Mitre. Colón pasó de dominar y merecer una goleada a terminar sosteniendo el resultado gracias a Matías Budiño.
11:43 hs - Lunes 25 de Mayo de 2026
El empate sin goles entre Colón y Mitre dejó mucho más que dos puntos perdidos en el Brigadier López. Más allá de la bronca por no haber aprovechado un partido que parecía encaminado para una victoria cómoda, otra vez las decisiones de Ezequiel Medrán quedaron en el centro de la escena.
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Porque el Sabalero pasó de controlar el encuentro, generar situaciones claras y justificar una ventaja amplia, a terminar sufriendo en el cierre, donde incluso pudo haber perdido el partido si no fuera por una intervención magistral de Matías Budiño, figura decisiva para sostener el 0-0.
Y en gran parte, el quiebre del desarrollo coincidió con los cambios.
Colón, un equipo que perdió claridad y peso futbolístico
Hasta buena parte del complemento, Colón mostraba uno de sus mejores rendimientos en las últimas fechas. Con Darío Sarmiento y Julián Marcioni activos, movilidad ofensiva y un equipo agresivo, el conjunto rojinegro dominaba claramente a Mitre.
Sin embargo, Medrán decidió modificar piezas claves del funcionamiento ofensivo.
Luego del encuentro, el entrenador explicó sus decisiones: “Darío Sarmiento estaba para 60 minutos, lo mismo que Juli Marcioni. Buscamos las alternativas ofensivas que tenemos con Castro y Cano, más lo de Toledo por Muño”.
Y agregó: “Buscamos más peso ofensivo con Castro y Cano, ya que no íbamos a tener más claridad en el juego, sino en llegar por bandas y tirar centros”.
El problema fue que el efecto terminó siendo exactamente el contrario. Colón perdió desequilibrio, dejó de generar juego asociado y empezó a depender de pelotazos y centros sin profundidad.
Cambios que vuelven a exponer a Medrán en Colón
Las variantes volvieron a abrir un fuerte debate en torno a Medrán. Porque más allá de las limitaciones físicas que podían tener algunos futbolistas, las decisiones tácticas terminaron desarmando el mejor momento del equipo.
La apuesta por Cristian Castro y Facundo Cano volvió a generar cuestionamientos. Ninguno logró modificar el partido y otra vez quedó expuesta la dificultad que tiene Colón para sostener intensidad y jerarquía ofensiva desde el banco de suplentes.
Pero además, las decisiones dejaron nuevamente en evidencia al entrenador, que ya venía de quedar bajo observación por los cambios realizados en la fecha anterior ante Estudiantes de Buenos Aires.
En aquel empate 1-1 en Caseros, Medrán decidió mandar a la cancha a los 42 minutos del segundo tiempo a Cano por Ignacio Lago y a Castro por Bonansea, modificaciones que generaron sorpresa y fuertes críticas.
Incluso, según trascendió, aquellas decisiones derivaron en un llamado de atención desde la dirigencia hacia el cuerpo técnico.
Un problema del entrenador… y también del plantel
El escenario deja una doble lectura incómoda para Colón. Por un lado, Medrán queda claramente expuesto por cambios que no potencian al equipo y que, en varios partidos consecutivos, terminaron debilitando rendimientos colectivos que venían siendo positivos.
Pero por otro, también queda al desnudo una realidad que preocupa: el plantel parece corto y limitado en variantes ofensivas para un club que tiene como obsesión absoluta regresar a Primera División.
La diferencia entre titulares y relevos empieza a hacerse demasiado evidente. Mientras jugadores como Lago, Sarmiento o Marcioni sostienen el nivel futbolístico del equipo, las respuestas desde el banco aparecen insuficientes para un candidato al ascenso.
Colón dejó pasar otra gran oportunidad
El empate ante Mitre terminó siendo un golpe duro en lo futbolístico y también en lo anímico. Porque Colón no solo perdió la chance de afirmarse en la punta de la Zona A, sino que además volvió a mostrar problemas repetidos que empiezan a encender alarmas.
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La sensación final en el Brigadier López fue contundente: el Sabalero tuvo todo para ganar con autoridad, pero terminó dependiendo de Budiño para no quedarse con las manos vacías.
Y en medio de esa transformación inexplicable del partido, las decisiones de Medrán volvieron a quedar bajo la lupa.