Según un informe de la UCA, 61,1% de trabajadores se saltea comidas y 78,5% opta por alimentos menos nutritivos por razones económicas
09:05 hs - Miércoles 11 de Marzo de 2026
El 83,5% de los trabajadores asalariados argentinos enfrenta alguna forma de vulnerabilidad alimentaria durante su jornada laboral por motivos económicos y uno de cada cinco directamente no hace pausas para comer, según un informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (Odsa) de la UCA en colaboracióncon Edenred.
De acuerdo con el trabajo que analiza los hábitos alimentarios en la jornada laboral, solo 16,5% de los asalariados se mantiene al margen de cualquier forma de restricción alimentaria en su horario de trabajo.
La UCA concluyó que 26% de los asalariados dejó de comer en su horario de trabajo
La UCA concluyó que 26% de los asalariados se dejó de alimentar durante su horario de trabajo por motivos económicos, 46,7% de forma ocasional y otro 14,4% regularmente.
Este fenómeno viene acompañado, además, de una desmejora en la calidad de la alimentación. Sobre ese aspecto, el documento indicó que 78,5% de los trabajadores opta por alternativas menos nutritivas. La cifra se incrementa entre quienes perciben ingresos más bajos (hasta $800.000 por mes) y en las pequeñas empresas y en el sector público.
Así, 83,5% de la fuerza laboral ve deteriorado su consumo, con 27,3% que resigna cantidad o calidad y 56,2% que enfrenta ambas carencias.
El riesgo de experimentar ambas privaciones a la vez –comer menos y peor– es significativamente elevado en las mujeres (60,1%), los jóvenes de 18 a 29 años (66,8%) y los trabajadores del NOA (65,0%) y NEA (62,3%), donde la crisis de ingresos resulta más profunda.
A esto se suma la brecha educativa, que da cuenta de que la proporción de asalariados afectados disminuye linealmente a medida que aumenta el nivel de estudios alcanzado.
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Desde la perspectiva del empleo, las mayores dificultades se presentan en las unidades productivas más pequeñas, “aunque el puesto de trabajo vuelve a ser un divisor de aguas”, ya que los profesionales y directivos sufren menos las privaciones que los trabajadores no calificados.
Por su parte, 70% de los empleados del sector público padece ambas formas de inseguridad alimentaria, mientras que en el ámbito privado la cifra desciende a 50,3%.
El ingreso y la modalidad de trabajo también tienen una alta incidencia: en el estrato de ingresos más bajos (hasta $800.000), 68,8% padece ambas privaciones, guarismo que cae a 31,6% en los sueldos superiores a los $2.000.000.
“El teletrabajo parece consolidarse como el único resguardo efectivo, ya que solo 16,1% de los asalariados virtuales se ve afectado por la doble privación. Sin embargo, el trabajo remoto tampoco es una solución universal: aunque su adopción creció desde la pandemia, la realidad indica que no es posible reemplazar toda la actividad productiva con esquemas virtuales para mitigar este impacto”, analizó el informe.
Los trabajadores consideran útil que la empresa les provea para la vianda
La situación mejora significativamente cuando el empleador provee directamente la vianda o un comedor. Es por ello que 69% de los asalariados considera muy probable que le sea útil recibir una contribución diaria de $10.000 por parte de las compañías, monto que se alinea con el promedio de gastos en comida que un trabajador enfrenta actualmente.
Vale mencionar que solo 44,4% de los asalariados, usualmente los más aventajados del mercado laboral en términos de ingresos, recibe ese tipo de aportes.
El estudio realizado por la UCA se basó en 1.171 casos con representatividad nacional y buscó analizar en qué condiciones se alimentan los asalariados argentinos, qué estrategias adoptan ante la pérdida de poder adquisitivo y qué brechas persisten en el acceso a una alimentación adecuada en el trabajo.