Tras dos años siendo un "ingreso extras" frente a la caída del salario real, el crédito familiar alcanzó su límite. Con una morosidad que ya afecta a uno de cada cuatro deudores, el sistema financiero pasó de amortiguar el ajuste a convertirse en una trampa de deuda que hoy frena cualquier atisbo de recuperación en el consumo.
El precio del salvavidas: cuando la morosidad acecha al crédito y afecta a uno de cada cuatro deudores
Con 60% de los argentinos en morosidad, el crédito dejó de ser un motor de consumo para transformarse en un mecanismo de supervivencia ante el ajuste
La morosidad avanza en las familias y los créditos se sacan para consumos básicos
El crédito como "ingreso complementario"
Ante la caída de los salarios reales (2,1% interanual a fines de 2025), las familias recurrieron al endeudamiento para mantener el consumo básico. Se estima que los hogares acumularon deudas equivalentes a 2,5 salarios mensuales, funcionando como un "aguinaldo extra" que postergó el impacto del ajuste pero aumentó la fragilidad financiera.
Alarma en la morosidad
La irregularidad en los pagos alcanzó un promedio de 9,3% a diciembre de 2025. Sin embargo, este número esconde realidades muy distintas:
Bancos vs. fintech: mientras la mora en bancos es de 11,1%, en entidades no financieras (fintech y retail) trepa a 24,6%, reflejando el riesgo en los sectores más vulnerables.
Por tipo de préstamo: los créditos personales (12%) y la categoría "otros" (29,1%) son los más afectados, mientras que los hipotecarios (1,2%) se mantienen estables.
Como detalla el "Informe sobre Bancos" del BCRA de diciembre de 2025, el financiamiento al sector privado operó como un amortiguador distributivo, evitando que la demanda interna colapsara en la misma proporción que la masa salarial.
El informe destaca que la crisis de deuda tiene un fuerte componente social, aunque en términos de dinero la mora parece controlada, en términos de personas es masiva: 1 de cada 4 deudores (24%) está en situación irregular.
Los préstamos pequeños (menos de $1 millón) tienen el doble de morosidad que los grandes créditos. Esto significa que los más pobres son quienes más fallan en sus pagos.
Origen del deterioro
El problema no es la entrada de nuevos clientes "malos", sino la degradación de los clientes antiguos. El 60% de la población adulta está endeudada y su capacidad de pago se ha visto erosionada por la inflación y la falta de recuperación de los ingresos.
Perspectivas para 2026
El análisis concluye que el crédito ya no puede seguir amortiguando la caída del consumo. En 2026, cualquier mejora en los ingresos se usará para pagar deudas viejas en lugar de comprar bienes nuevos, lo que actuará como un freno para la recuperación económica.
Cómo consultar la situación financiera
Ante el avance de la morosidad, es fundamental monitorear el estado de las deudas y la calificación en el sistema. Se puede verificar la situación de forma gratuita ingresando el Cuit o Cuil en la Central de Deudores del BCRA a través del siguiente enlace sobre el score crediticio















