Mientras Colón buscará sellar su permanencia, el Estudiantes (RC) de Iván Delfino, ex-DT sabalero, intentará afirmarse en Reducido.
Domingo 07 de Septiembre de 2025
Este lunes, el Brigadier López se prepara para vivir un partido cargado de morbo y emociones: Colón recibirá a Estudiantes de Río Cuarto, con la particularidad de que volverá a la cancha Iván Delfino, el primer DT de la gestión de Víctor Godano. Delfino fue quien condujo a Colón en su mejor momento desde el descenso a la Primera Nacional, y su regreso como visitante genera un clima especial entre los hinchas sabaleros.
LEER MÁS: Todo listo: Colón resolvió adelantar las elecciones para el 30 de noviembre
La salida de Delfino generó debate en su momento. Muchos sectores consideraron un error la decisión de prescindir de su trabajo, que culminó tras un bajón futbolístico y la primera derrota como local ante Mitre de Santiago del Estero, dirigido por Mario Sciacqua. Aquel partido nunca evidenció que el ciclo de Delfino estuviera terminado, y la salida del entrenador quedó marcada por la discusión entre rendimiento y expectativas.
La revancha de Delfino
En la primera rueda, Delfino ya había podido tomar cierta “revancha” con la victoria de Estudiantes sobre Colón en Río Cuarto, pero ahora regresará al Brigadier López con un equipo fortalecido y motivado. Con un presupuesto notablemente menor al de Colón, Estudiantes llega al final de la temporada en zona de Reducido y con la ilusión intacta de pelear por el segundo ascenso a la Primera División.
LEER MÁS: Un cambio por línea, la apuesta de Ezequiel Medrán en Colón
Para Colón, el partido representa una prueba de carácter. El Sabalero buscará afirmarse en su estadio y mejorar la imagen de la temporada, mientras los ojos estarán puestos en Delfino y su equipo, que ha mostrado solidez y crecimiento durante el torneo.
El choque promete ser mucho más que un partido de la fecha 30 de la Primera Nacional: será un reencuentro con la historia reciente de Colón, un duelo de estrategia y ambiciones, y un partido donde el morbo y la expectativa se sienten desde las tribunas hasta el banco de suplentes.