Pulga Rodríguez tuvo su despedida en el Monumental José Fierro, donde volvió a vestir la camiseta de Atlético Tucumán y recibió el cariño de miles de hinchas.
08:02 hs - Lunes 28 de Septiembre de 2026
Hay jugadores que trascienden los clubes y terminan convirtiéndose en parte de su identidad. Luis Miguel “Pulga” Rodríguez es uno de ellos. El delantero simoqueño, ídolo de Colón, tuvo su noche de despedida en el Monumental José Fierro, el escenario que lo vio convertirse en ídolo de Atlético Tucumán.
La última función del Pulga Rodríguez con Atlético Tucumán
En medio de los festejos por un nuevo aniversario de la institución, el Pulga volvió a ponerse la camiseta número 7 y compartió el campo de juego con varios de los futbolistas que fueron protagonistas de momentos inolvidables junto al Decano.
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Como si el tiempo no hubiera pasado, Rodríguez volvió a regalar una función cargada de fútbol y picardía. Marcó un gol, se acercó al alambrado para abrazarse con los hinchas y hasta ejecutó un penal con su clásico saltito antes de la definición.
La respuesta de la gente fue inmediata. Cada contacto con la pelota generó una ovación y dejó en claro que la relación entre el ídolo y la hinchada tucumana permanece intacta.
Colón también forma parte de una historia inolvidable
La despedida tuvo además un componente especial para el fútbol santafesino. Antes de regresar a Tucumán, el Pulga había recibido el homenaje de Colón, institución con la que alcanzó uno de los momentos más importantes de su carrera al conquistar la Copa de la Liga Profesional 2021.
En Santa Fe también quedó grabado en la memoria de los hinchas por sus goles, sus actuaciones y una personalidad que rápidamente lo convirtió en uno de los futbolistas más queridos de la historia reciente del Sabalero.
Pero había una cuenta pendiente. Para cerrar su historia como futbolista, el Pulga necesitaba volver a Atlético Tucumán, el club que representa sus raíces y donde comenzó a construir la leyenda.
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“Siempre voy a ser hincha de Atlético, es la camiseta que amo y la que me dio muchas alegrías”, expresó emocionado ante los hinchas.
Con lágrimas y una última ovación, Rodríguez cerró una carrera que tuvo títulos, goles y grandes escenarios, pero que mantuvo siempre una característica que lo distinguió: el fútbol de potrero, la espontaneidad y una manera única de entender el juego. El Pulga volvió a su casa y, esta vez sí, pudo despedirse como quería.