El contenido del teléfono del atacante podría confirmar si hubo premeditación en el tiroteo que conmociona a país
11:52 hs - Martes 31 de Marzo de 2026
Durante la jornada del lunes, las fuerzas de seguridad y el Poder Judicial desplegaron una serie de procedimientos para avanzar en el esclarecimiento del tiroteo en la escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal, que dejó como saldo la muerte de Ian Cabrera, de 13 años, y varios alumnos heridos de distinta gravedad.
El autor del ataque, de 15 años, fue aprehendido tras arrojar positivo en el examen de carbono por disparo de arma de fuego realizado en ambas manos. En el lugar se incautó la escopeta calibre 12 utilizada, hallada abandonada en un patio del establecimiento. También se secuestraron las imágenes de cámaras de seguridad —que luego circularon en redes sociales y medios— y se tomaron testimonios de quienes intervinieron para reducirlo y entregarlo a la Policía.
Entre los elementos personales incautados, hay uno que concentra la atención de investigadores y allegados: el celular del joven. Una persona vinculada a su entorno fue contundente: “En el teléfono de G. es probable que esté la historia completa, en imágenes y audio”.
Un adolescente que vivía dentro de su pantalla
Quienes lo conocían en el ámbito escolar lo describen como un joven introvertido, con una vida social centrada casi exclusivamente en los videojuegos online y las redes sociales. “Su vida estaba dentro de su teléfono celular”, coincidieron varios compañeros.
Esa misma percepción se replica al pensar en el contenido del dispositivo. “Abrir ese teléfono puede transformarse en una verdadera caja de Pandora”, advirtió uno de ellos. “Nadie se imagina con lo que se van a encontrar”.
Personas allegadas señalaron además que el adolescente atravesaba una situación de vulnerabilidad familiar, y que su progresivo aislamiento digital podría aportar claves para entender el desenlace.
La premeditación como hipótesis central
El hecho de que el alumno haya llevado el arma cargada y oculta desde temprano —el ataque ocurrió antes de las 7.30, durante el izamiento de la bandera— refuerza la hipótesis de un ataque premeditado.
En ese contexto, el celular adquiere un rol central. Existe la posibilidad de que el adolescente se haya filmado relatando cómo consiguió el arma y los cartuchos, cómo planeaba llegar al colegio y qué pensaba hacer.
La fiscalía, ante la “caja de Pandora”
El dispositivo fue entregado a la Fiscalía del Ministerio Público de la Acusación, que ahora tiene bajo su responsabilidad acceder a su contenido. El desafío técnico de desbloquear el teléfono podría confirmar —o descartar— la premeditación del ataque y revelar los antecedentes que llevaron a un alumno de 15 años a abrir fuego contra sus compañeros en el primer día de clases.
La investigación sigue en curso, con el celular como pieza clave para reconstruir la historia completa detrás de la tragedia.
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