Sábado 06 de Junio de 2020
A horas de publicarse el Decreto 474 que habilita, entre otras actividades, la apertura de bares y restoranes, el ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la provincia, Roberto Sukerman aclaró que la presentación del protocolo es un trámite sencillo y remarcó que "una vez presentado el protocolo el local queda habilitado". Eso permitirá que el lunes abran los locales gastronómicos en la ciudad, salvo que haya una normativa municipal que disponga lo contrario –algo que hasta el momento no se conoce.
Además, en el diálogo con UNO Santa Fe, el funcionario de la gestión de Omar Perotti se refirió al cierre de pymes y los despidos que eso supone. "No desconozco la realidad", dijo Sukerman al admitir que varios de los problemas que la pandemia ocasionó en la economía no pasaron por su cartera y que es difícil contabilizar el impacto real que tuvo la cuarentena en la economía santafesina.
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Al ser consultado sobre cómo es el proceso para que se les apruebe el protocolo a los bares y restoranes, el ministro dijo que "tienen que presentar el protocolo ante el Ministerio y salvo que haya una normativa municipal especial, ya quedan habilitados".
"Una vez que se recibe el protocolo, automáticamente se está habilitado para funcionar. Esto es igual a como venimos trabajando con todas las otras actividades. Luego quedan sujetos a fiscalización que es algo que hacemos con los municipios y comunas. Nosotros vamos a salir fuertemente a controlar que se respeten y se cumplan los protocolos", remarcó el funcionario.
Por otra parte, el ministro aclaró que para que no haya confusión los bares y restoranes que actualmente están funcionando con el servicio de delivery tendrán que presentar nuevamente su protocolo para estar habilitados para la atención al público.
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Ante la pregunta de cuál es el impacto que tuvo la pandemia en las pymes y en el empleo, Sukerman respondió: "Lo que nosotros decimos es que no todo lo que pasa en la vida real llega a conocimiento del Ministerio. Si yo creyera que los números del Ministerio son la realidad, la verdad es que desconocería la realidad, porque son mínimos".
"Los despidos y las suspensiones están prohibidos. Pero no desconozco la realidad", dijo al ser consultado por la cantidad de comercios que cerraron en las grandes ciudades donde tuvieron que permanecer cerrados durante 52 días de cuarentena.
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"La cantidad de conflictos que tenemos –aseguró– en el Ministerio son muy pocos comparados con la realidad que se vive. Lo que sucede es que hay despidos que se producen y que no llegan al Ministerio y se presentan directamente en la Justicia. Ahí habría que pedir números a los juzgados laborales para tener números de cuántas demandas por despidos se produjeron en estos momentos. También se dan situaciones de despidos de personas que no estaban registradas y en muchos de esos casos se hacen acuerdos privados que no llegan ni al Ministerio ni a los tribunales".
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"Muchos de esos locales son negocios familiares que son atendidos por un matrimonio y sus hijos, que cierran y no tenían ningún empleado registrado. Eso tampoco está cuantificado en el Ministerio", dijo al argumentar las dificultades para contar con datos estadísticos que reflejen fielmente lo que está sucediendo.
Luego, al ser consultado sobre cuál es el porcentaje de las empresas y trabajadores que han podido regresar a la actividad, Sukermann señaló que no hay datos precisos, pero que es cerca del 80 por ciento de la actividad económica la que ya está en marcha.
"El campo nunca paró, se levantó la cosecha, se llevó al puerto, se acopió, se industrializó la materia prima como la harina y el aceite; la actividad de la maquinaria agrícola funcionó, hoy no quedan industrias sin funcionar porque todas pueden trabajar", repasó y agregó: "El comercio, salvo las grandes superficies que ahora empiezan a funcionar con el pickup, está funcionando. En cuestiones vinculadas a los servicios queda poco sin funcionar, como los salones de fiesta y otras cosas. Pero ya hasta los clubes empiezan a funcionar de a poco. Lo que va a faltar habilitar son los espectáculos culturales y deportivos".
El funcionario señaló que a partir de la mitad de mayo hay actividades que estaban paradas que "tuvieron una muy buena segunda mitad de mayo". En ese sentido dijo que las concesionarias empezaron a vender muchísimo y que "varias no tienen stock porque entre el excedente del campo y el dólar blue hoy hay una oportunidad enorme de comprar vehículos".
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También reconoció que en su recorrida por todos los departamentos de la provincia no todas las industrias están funcionando a pleno ya que algunas tienen líneas de fabricación inactivas y dijo que eso es porque no hay demanda.
"No estamos en un nivel pleno de actividad. Pero eso no tiene que ver solo con la pandemia sino por las condiciones en las que entramos a la pandemia. Veníamos de una situación económica muy complicada con inflación con recesión, con altas tasas de interés, sin acceso al crédito y ahora parecería que nos agarraron las siete plagas de Egipto porque tenemos el coronavirus, el dengue, la bajante del río, Vaca Muerta está muerta por el bajo precio del petróleo, los condicionamientos económicos", sostuvo.
Los programas y ayudas
Ante la pregunta de cuántas empresas y trabajadores accedieron a programas como la Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) en la provincia de Santa Fe, el funcionario destacó el funcionamiento del programa en la provincia. El ATP significa el pago de la mitad de los salarios de los trabajadores privados por parte del Estado Nacional y que no se paguen las cargas patronales.
Si bien Nación no brindó datos muy precisos sobre el impacto que tuvo el ATP en la provincia, las estimaciones del gobierno provincial indican que ese programa llegó a no menos de 150.000 trabajadores y que eso significó una inversión nacional de más de 2.000 millones de pesos solo en lo correspondiente al primer pago.
Por otra parte, el ministro remarcó que hubo otros beneficios dispuestos por provincia y Nación para paliar el impacto que generó la Fase1 de la cuarentena. En esa lista incluyó los créditos subsidiados al 24%; los créditos nacionales de hasta 150.000 pesos a tasa cero; el congelamiento de tarifas de la EPE y Assa que para la provincia genera un esfuerzo fiscal de 1.000 millones de pesos y la posibilidad de los acuerdos por suspensiones reales contempladas en el Artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, entre otras herramientas.
En tanto, ante la pregunta sobre cómo va a impactar el cambio de fase al que ingresó la mayoría de la provincia de Santa Fe, que pasó del aislamiento al distanciamiento, el funcionario dijo: "Indudablemente uno se entusiasma. Al recorrer toda la provincia uno pudo ver todo el movimiento de la economía. Hoy hay más camiones en las rutas que antes. También hubo una premisa que era que se movilicen las mercaderías y no las personas.
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"Entre el pesimismo y el optimismo es muy dispar cómo le fue a la economía, por la diversidad de la matriz económica de la provincia. Desde las grandes urbes es muy difícil tener en claro todo el movimiento lo relacionado al campo. Para nosotros nunca fue una tensión entre la salud y la economía. Siempre entendimos que teníamos que ir generando actividad económica, pero que la única forma de generarla es de manera ordenada y responsable. Por eso tenemos más de 25.000 establecimientos que presentaron sus protocolos y vemos con mucha alegría cómo se cumple tanto en lo privado como en lo público. Los municipios y comunas te toman las temperaturas, te registran, te desinfectan el auto", argumentó.
"Fueron tan buenos los resultados del acatamiento –continuó– de la población a las normativas que se iban disponiendo que las cosas que pensábamos que íbamos a poder habilitar dentro de varios meses ya los estamos habilitando ahora. Nunca pensé que en la segunda semana de junio me iba a poder ir a tomar un café a un bar o ir a comer a un restorán. Lo mismo con la actividad física".
"La población acató todo muy bien y ahora lo que queremos es no volver atrás y dilapidar el esfuerzo. No queremos que, por generar más actividad, tengamos problemas sanitarios. Lo que siempre tuvimos presente es que si uno no hacía la cuarentena y dejaba todo abierto, igual iba a haber problemas económicos y, además, ibas a tener más casos y más muertes", concluyó.