Un informe del Centro de Estudios DEMOS revela que el crédito se consolidó como principal sostén del consumo en los hogares santafesinos, mientras aumentan los deudores con problemas para cumplir con sus obligaciones financieras.
09:35 hs - Sábado 18 de Julio de 2026
El endeudamiento se consolidó como una herramienta indispensable para miles de familias santafesinas. Según el último Monitor Sectorial sobre Consumo elaborado por el Centro de Estudios DEMOS, cuatro de cada diez adultos en la provincia mantienen deudas con tarjetas de crédito o préstamos personales para afrontar gastos cotidianos, en un escenario marcado por la caída del poder adquisitivo y el estancamiento del consumo.
El trabajo, titulado "Entre el ajuste de las familias y el crédito, el consumo masivo se ubica en su piso" y elaborado por la economista Florencia Camusso, sostiene que el financiamiento pasó a ser uno de los principales motores para sostener la demanda interna, aunque advierte que cada vez aparecen más señales de deterioro en la calidad del crédito.
"El crédito se consolida como sostén del consumo corriente, con fuerte uso de tarjetas y préstamos personales, pero se observan señales de deterioro en la calidad crediticia", señala el informe.
Más tarjetas y préstamos para llegar a fin de mes
Los datos muestran que las tarjetas de crédito continúan siendo el principal mecanismo de financiamiento en Santa Fe. El 42,9% de la población adulta mantiene saldos financiados, una cifra superior al promedio histórico provincial, que se ubica en el 39,7%.
A su vez, los préstamos personales alcanzan al 38,2% de los adultos, muy por encima del promedio histórico del 26,1%, lo que evidencia una creciente dependencia del crédito para cubrir gastos corrientes.
En contrapartida, las líneas destinadas a inversiones de largo plazo tienen una participación mínima: los créditos hipotecarios representan apenas el 0,4% de los deudores y los prendarios el 1,3%.
Para DEMOS, esta composición refleja un sistema financiero orientado principalmente al consumo inmediato y no a la adquisición de bienes durables o al acceso a la vivienda.
El consumo sigue sin recuperarse
El informe también advierte que, si bien el consumo dejó de caer, todavía no muestra señales de recuperación.
La explicación está vinculada a la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. En abril de 2026, los ingresos reales retrocedieron un 3,5% en el sector privado y un 18,3% en el sector público, mientras continuaron aumentando los costos de tarifas, combustibles, alquileres y otros gastos esenciales.
Como consecuencia, una porción cada vez mayor de los ingresos familiares se destina a cubrir alimentos, bebidas y servicios básicos, reduciendo el margen para otros consumos.
"El consumo masivo probablemente continúe operando en niveles bajos, con un elevado peso de los gastos esenciales que siguen absorbiendo una porción significativa del ingreso de los hogares", concluye el estudio.
Aumentan los deudores en situación de riesgo
El trabajo también alerta sobre un deterioro en la calidad del financiamiento.
De acuerdo con los últimos datos del Banco Central, correspondientes a marzo de 2026, el 16,4% de los deudores vinculados al consumo ya se encuentra en situación de riesgo, un indicador que refleja mayores dificultades para cumplir con los compromisos financieros asumidos.
Para los autores del informe, este escenario confirma que el crédito dejó de ser una herramienta para expandir el consumo y pasó a convertirse, en muchos casos, en un mecanismo para sostener gastos esenciales frente al deterioro del ingreso real de las familias.