Martes 05 de Septiembre de 2023
Un impresionante accidente entre un camión y un auto se registró este lunes por la tarde en avenida Alem, en pleno barrio Candioti Sur. Las imágenes elocuentes del siniestro, desnudaron la realidad vial de una vía de circulación integrada dentro de un corredor bioceánico, en el interior del éjido urbano santafesino, donde conviven camiones, autos, motos y bicicletas, dejando una serie de preguntas para reflexionar: ¿a quién le corresponde el control vial?; ¿se realizan los controles necesarios para tanto caudal de tránsito pesado?; ¿sirven los decrementadores?
Un corredor bioceánico representa una ruta de integración comercial de múltiples países que conecta el transporte vial con la matriz productiva de las regiones involucradas. En ese contexto, se encuentran avenida Alem y 27 de Febrero, conviviendo además, de todo el transporte de carga pesado, con el tránsito vehicular urbano de los santafesinos que utilizan dichas vías de forma cotidiana.
"Lo que pasó este martes, gracias a dios, no fue la crónica de una muerte anunciada. Pero es muy común observar a los camiones transitar avenida Alem y 27 de Febrero pasando los semáforos en rojo. Esto tiene que ver con conductores que vienen mayoritariamente de Paraguay y Brasil, y que sienten una cierta impunidad al volante que les da el no ser identificados y no poder ser multados", sostuvo en diálogo con UNO Santa Fe, Marcelo Duquez, técnico y docente de la escuela de Vialidad Nacional, especialista en seguridad vial y ex subsecretario de Gestión de la Movilidad municipal.
"Esto es un tema primordial, porque sumando a la falta de controles, no está claro quién es la autoridad de inspección de esta vía. Si bien es una vía urbana que pertenece a la ciudad de Santa Fe, en realidad la calzada pertenece a Vialidad Nacional y el control por lo tanto debería ser de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV), en ejecución de la Policía Vial; pero como es el éjido urbano de la ciudad de Santa Fe, no hay competencia; además inspectores de tránsito no se ven", continuó agregando Duquez.
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"Esa impunidad que tienen ciertos conductores se da por el conocimiento que tienen de los controles laxos que existen en las provincias de Argentina. Todo esto es un combo que se suma a la malla de semaforización no coordinada, más la presencia de decrementadores, dispositivos que hacen que los conductores aceleren en lugar de frenar", señaló el especialista.
Y concluyó: "El mundo, en materia de seguridad vial, ya descubrió que cuando hay un accidente en un semáforo, es grave, porque involucra a un conductor que pasa en rojo y en exceso de velocidad. Por eso se apuesta a otras construcciones viales, como las rotondas".
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Decrementadores de velocidad en los semáforos, ¿si o no?
La ciudad de Santa Fe posee más de 300 intersecciones semaforizadas, de las cuales, hay operativas 285. Además, hay funcionado más de 30 decrementadores. ¿Son los decrementadores eficientes, útiles para la semaforización de una esquina? Para el santafesino Marcelo Duquez, técnico y docente de la escuela de Vialidad Nacional, especialista en seguridad vial, "los decrementadores de velocidad en la ciudad lo único que están logrando son aceleraciones indeseadas de conductores que notan a la distancia una posibilidad de cruce con mucho riesgo".
Por su parte, para los peatones, el especialista opinó que "también son un problema, porque se observan arranque o frenadas intempestivas antes que el semáforo de la orden vial. Además, los mismos no fueron pensados para los transeúntes ya que la mayoría no se ven en otro sentido que para los conductores".
Transitando por la ciudad se aprecian semáforos con destellos de luces, con brazos cortos y largos para mostrar la señalización lumínica, algunos con decrementadores y otro no, algunas pocas esquinas con semáforos peatonales. Esto, en base a la estructura tecnológica puesta al servicio de la seguridad vial, pero la pregunta que entrecruza todo tipo de realidad y coyuntura social está relacionada a cómo son los santafesinos en materia de educación vial.
Por lo poco que se invirtió en los últimos 20 años en la ciudad de Santa Fe en semaforización, el funcionamiento en sí podría calificarse como "aceptable" en comparación a otras realidades, es decir, para algunos especialista "podría estar peor".