La iniciativa reingresó en la Legislatura santafesina y busca concientizar sobre los efectos de la sobreexposición digital en la infancia. Bajo el programa “Infancias sin pantallas”, apunta a brindar herramientas a las familias y fijar pautas claras para el uso de dispositivos desde edades tempranas.
19:47 hs - Miércoles 18 de Marzo de 2026
En medio de un escenario donde la tecnología se volvió omnipresente en la vida cotidiana, un proyecto legislativo vuelve a poner el foco en los efectos que la pantalla tiene sobre los más chicos.
La diputada y médica Natalia Armas Belavi reingresó en la Cámara de Diputados una iniciativa que propone crear el programa provincial “Niños sin pantallas”, con el objetivo de regular y concientizar sobre el uso de dispositivos electrónicos en la infancia.
La propuesta, que ya había tenido dictamen favorable en comisiones pero perdió estado parlamentario, busca ahora retomar impulso en sintonía con otras discusiones vigentes, como la reglamentación de la ley que prohíbe el uso de celulares en las escuelas. El eje, sin embargo, va más allá del ámbito educativo y apunta de lleno a los hábitos cotidianos dentro y fuera del hogar.
“Estamos usando las pantallas como niñeras digitales sin medir las consecuencias”, advirtió la legisladora, al describir una escena cada vez más frecuente en casas, comercios y salas de espera.
Según planteó, el tiempo que los niños pasan frente a un celular o una tablet reemplaza instancias clave para su desarrollo, como el juego, la interacción y, especialmente, el lenguaje.
En ese sentido, remarcó que la exposición temprana a dispositivos implica la pérdida de “cientos de oportunidades de conversación por día”, lo que impacta directamente en la capacidad de comunicación de los menores.
La preocupación no es aislada. Datos relevados en la provincia reflejan una problemática extendida: casi el 70% de los jóvenes reconoce pasar más tiempo del que quisiera frente a las pantallas, mientras que un 40% admite usar el celular en clase para actividades no vinculadas al estudio. A esto se suma que tres de cada cuatro chicos utilizan dispositivos antes de dormir, una práctica asociada a trastornos del sueño y dificultades en el rendimiento escolar.
“Le damos el celular a un nene para que se quede quieto o se entretenga, pero su cerebro no está preparado para esa descarga de estímulos”, explicó Armas Belavi, y fue más allá: “No es solo un problema de conducta, es un problema de salud”, al advertir sobre el aumento de cuadros de ansiedad, problemas de sueño y dificultades en el desarrollo del habla.
Establecer límites claros
El proyecto no plantea una prohibición absoluta, sino la necesidad de establecer límites claros. Entre sus principales recomendaciones aparece el concepto de “pantalla cero” hasta los dos años y un uso muy restringido hasta los cinco, priorizando siempre el juego real por sobre el virtual.
Además, la iniciativa contempla la implementación de campañas de concientización y herramientas para que las familias puedan detectar usos problemáticos o adictivos de la tecnología. También incluye la prevención de riesgos asociados al entorno digital, como el ciberacoso y el grooming.
“Necesitamos que Santa Fe tenga un programa que eduque y prevenga”, sostuvo la diputada, quien planteó que el avance de la tecnología está desplazando el diálogo en los hogares. “Hoy el celular está reemplazando la conversación en las familias, y eso tiene un costo muy alto en el desarrollo de nuestros hijos”, concluyó.