"Prendí fuego para que nos salvaran": la confesión que reveló el horror detrás de un hogar clandestino en Bº Nuevo Horizonte

Un hombre de 63 años admitió haber incendiado un colchón para pedir ayuda y denunció que él y otros residentes vivían encerrados, sin alimentos y en condiciones de abandono. Tras el operativo, fuentes municipales confirmaron que la vivienda no estaba habilitada para funcionar como hogar de tránsito y la Justicia investiga su funcionamiento.

17:26 hs - Miércoles 29 de Julio de 2026

El incendio registrado este miércoles en una vivienda de barrio Nuevo Horizonte dejó al descubierto una realidad que, hasta ese momento, permanecía oculta. Lo que inicialmente fue un operativo de Bomberos Zapadores para controlar las llamas terminó transformándose en una investigación judicial por el funcionamiento de un presunto hogar clandestino del noroeste de la ciudad de Santa Fe donde residían personas en situación de vulnerabilidad.

"Prendí fuego para que nos salvaran. Si no, acá íbamos a morir todos". Con esa frase, Héctor, de 63 años, explicó por qué decidió incendiar un colchón dentro del inmueble ubicado sobre José Gollán al 10.100.

El incendio fue rápidamente controlado y no dejó víctimas fatales. Sin embargo, mientras personal policial evacuaba a los ocupantes e iniciaba las primeras actuaciones, comenzaron a surgir graves denuncias sobre las condiciones en las que vivían quienes permanecían allí.

"Nos tenían encerrados y hacía días que no comíamos"

Héctor aseguró que llevaba alrededor de cinco meses en el lugar, luego de haber sido derivado desde el Hospital Iturraspe por una asistente social. "Me dijeron que acá iba a estar bien, que me iban a cuidar, que iba a tener para bañarme y para comer. Nunca tuve nada", sostuvo.

El hombre afirmó que decidió provocar el incendio porque ya no encontraba otra manera de pedir ayuda. "Hace cuatro días que no comíamos. No había yerba, no había azúcar, no había nada", relató.

También describió el estado de otros residentes: "Hay gente de 80 años durmiendo en el piso, personas discapacitadas y personas ciegas. Esto es un horror".

Condiciones de abandono: residentes denuncian encierro, falta de comida y maltrato en la vivienda no habilitada.

En tanto, aseguró que permanecían encerrados y que el encargado del lugar impedía que salieran del inmueble.

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Un hogar sin habilitación

Tras el operativo, fuentes de la Municipalidad confirmaron a UNO Santa Fe que la vivienda no estaba habilitada para desarrollar actividades vinculadas al alojamiento y cuidado de personas vulnerables.

Durante el procedimiento, la Policía aguardó la presencia de la propietaria del inmueble, domiciliada en Santo Tomé, para que presentara la documentación correspondiente, mientras los investigadores comenzaron a tomar declaración a cada uno de los residentes.

Uno de los trabajadores del lugar reconoció que el establecimiento no contaba con autorización. "No está habilitado, nada más", respondió al ser consultado.

El hombre explicó que su función era cuidar a los residentes: "Los cuido, los baño, les cocino, les doy de comer y mantengo la casa". También indicó que existían otros empleados y un encargado general, quien administraba el funcionamiento cotidiano y acompañaba a los residentes en distintos trámites.

Otras denuncias de los residentes

Las acusaciones de Héctor fueron respaldadas por otros ocupantes de la vivienda.

Uno de ellos fue Miguel Ángel, quien contó que llegó al lugar luego de una internación por neumonía y aseguró que abonaba alrededor de 300.000 pesos mensuales para permanecer allí. Además cuestionó la alimentación que recibían. "La comida era medio salteada", describió.

También manifestó que el encargado administraba el cobro de su jubilación mediante la tarjeta bancaria y puso en duda la explicación sobre el origen del incendio.

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La Justicia investiga

Con las declaraciones incorporadas al expediente, la Fiscalía busca determinar si existieron delitos vinculados al funcionamiento del establecimiento, las condiciones de alojamiento y el posible abandono de las personas que residían allí.

En paralelo, la Policía continúa recabando testimonios y documentación para establecer responsabilidades, mientras los organismos provinciales y municipales trabajan para definir el destino de los residentes, muchos de ellos adultos mayores o personas con problemas de salud que carecen de una red familiar de contención.

Lo que comenzó con el incendio de un colchón terminó revelando una investigación mucho más amplia sobre un lugar que funcionaba al margen de la normativa y donde, según denunciaron sus propios ocupantes, la ayuda llegó recién cuando uno de ellos decidió prender fuego para que alguien los escuchara.