El ministro de Trabajo provincial, Roald Báscolo, advirtió además por el impacto de la caída de la actividad industrial y el comercio, aunque destacó el desempeño de la construcción por el aporte de la obra pública provincial. En el Gran Rosario, en tanto, la pérdida de empleo formal estuvo acompañada por una caída del trabajo informal
08:01 hs - Jueves 01 de Octubre de 2026
El mercado laboral santafesino atraviesa un escenario de creciente tensión. El Gran Santa Fe cerró el segundo trimestre de 2026 con una desocupación del 8,6%, mientras que en el Gran Rosario alcanzó el 11,5%, según los últimos datos difundidos por el INDEC. La tasa nacional fue del 7,9%.
En ese contexto, el ministro de Trabajo de Santa Fe, Roald Báscolo, presentó ante el gabinete provincial un análisis más amplio del mercado laboral, que no se limitó a los números de desocupación. Según explicó, el relevamiento permitió observar qué está ocurriendo con el empleo registrado, la industria, la construcción, el comercio y también con el trabajo informal.
Uno de los datos que aportó el funcionario es que Santa Fe perdió alrededor de 6.000 puestos de trabajo privado registrado durante este año. Báscolo señaló que la caída provincial ronda el 3%, mientras que hay jurisdicciones que registran retrocesos mucho mayores.
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Pero para el ministro, el dato del empleo registrado no alcanza para explicar por sí solo la evolución de la desocupación. La clave está en lo que ocurre con el trabajo informal.
"El empleo privado registrado viene cayendo en todas las provincias menos en Neuquén y Río Negro, pero el desempleo a nivel país no se dispara", explicó. Y planteó la pregunta que, según su análisis, surge al observar ambos indicadores: si se pierde empleo formal, ¿por qué no aumenta en la misma proporción la desocupación?
La respuesta, sostuvo, está en la creación de empleo informal. Báscolo señaló que la informalidad pasó en tres años del 40% a casi el 44% en la última medición, y que a nivel nacional se está produciendo una compensación entre la pérdida de puestos registrados y la aparición de empleos informales.
Ese mecanismo, sin embargo, no se habría repetido en el Gran Rosario durante el último trimestre analizado. "Hubo pérdidas de empleos formales, pero también una pérdida de empleos informales, que muchas veces son las changas", explicó el ministro en declaraciones a LT10.
El dato de las changas
Para Báscolo, una de las expresiones más concretas del deterioro aparece en la construcción. El sector combina grandes obras públicas y privadas con una enorme cantidad de trabajos pequeños que no siempre quedan reflejados en el empleo registrado.
"Después en la construcción está la changa, la changa del arreglo pequeño en la casa, el baño, la cocina, el piso, el patio", describió. Según lo que planteó el ministro, ese tipo de trabajos también prácticamente desapareció en algunos sectores.
La misma señal, agregó, aparece en los corralones. Allí, explicó, se observa una caída en la denominada "venta de mostrador", es decir, la compra de materiales para pequeñas obras y arreglos domésticos y no para grandes emprendimientos.
Báscolo vinculó esa retracción con la pérdida de poder adquisitivo, el bajo nivel de ahorro y el endeudamiento de las familias.
El fenómeno ayuda a explicar, desde su perspectiva, una diferencia entre los dos grandes aglomerados santafesinos. Mientras el Gran Santa Fe registró una desocupación del 8,6%, el Gran Rosario llegó al 11,5% y se ubicó como el aglomerado con mayor desempleo del país en el segundo trimestre.
La industria, el principal foco de preocupación
El otro gran capítulo del análisis de Báscolo fue la industria. Santa Fe tiene una estructura laboral particularmente vinculada a ese sector, al punto de que el ministro señaló que es el principal generador de empleo privado registrado de la provincia, por encima del comercio.
Por eso, explicó, el impacto de las políticas nacionales sobre la actividad industrial tiene una incidencia particularmente fuerte en Santa Fe y Córdoba, dos provincias con un entramado industrial desarrollado.
Entre los sectores que mencionó como los más afectados aparecen textil, calzado, cuero, línea blanca en el Gran Rosario, automotriz y metalúrgico. A la preocupación inicial por la apertura de importaciones, agregó ahora otro problema: un mercado interno que no termina de recuperarse.
Incluso señaló que la preocupación comienza a alcanzar a sectores que, en principio, atraviesan una situación favorable.
"Hoy también hay preocupación en los frigoríficos", sostuvo. Según explicó, pese al buen momento de los precios internacionales y de las exportaciones, la faena acumulada a nivel nacional durante los primeros ocho meses se encuentra un 10% por debajo del mismo período de referencia, de acuerdo con el análisis presentado por el ministro.
En el sector lácteo, Báscolo diferenció los problemas generales de la actividad de situaciones particulares de empresas. Mencionó los casos de SanCor y Verónica, que atraviesan procesos judiciales y financieros que afectan a plantas ubicadas en la provincia.
La construcción, la excepción santafesina
Dentro de este escenario, Báscolo marcó una diferencia para Santa Fe: la construcción logró recuperar empleo, a contramano de lo ocurrido en buena parte del país.
El ministro señaló que la actividad había sido uno de los sectores que más había caído a nivel nacional durante 2024 y que todavía no consiguió recuperar completamente ese retroceso. Santa Fe, en cambio, aparece entre las pocas provincias con números positivos en construcción, junto con Neuquén y Río Negro.
En esa recuperación, el funcionario destacó el impacto de la obra pública provincial, en un contexto en el que la obra pública nacional tiene una participación mucho menor.
El comercio empieza a mostrar la caída
El otro dato que encendió una alerta en el análisis provincial fue el comercio. Báscolo explicó que el sector no había perdido empleo durante 2024 ni durante 2025, aun cuando el mercado interno atravesaba dificultades. Sin embargo, señaló que durante 2026 comenzó a observarse una pérdida de puestos de trabajo privado registrado en el comercio a nivel nacional.
Para el ministro, ese cambio es una señal de que el mercado interno todavía no logra recuperarse y que algunas empresas comenzaron a desvincular trabajadores.
Salarios, recaudación y crédito
La discusión laboral, según Báscolo, no termina en la cantidad de puestos de trabajo. También aparece en la capacidad de empresas, municipios y trabajadores para sostener sus ingresos.
Consultado por los salarios y las paritarias, el ministro sumó otro factor: la dificultad para pagar salarios y cargas sociales. "Por un lado la plata no alcanza y por el otro a quien tiene que pagar se le hace difícil pagar esa plata que no alcanza", resumió.
Hacia adelante, Báscolo sostuvo que la Provincia continuará con la obra pública, las líneas de crédito subsidiadas para sectores productivos y los planes de financiamiento, pero admitió que esas herramientas por sí solas no alcanzan.
La mirada también está puesta en las decisiones del Gobierno nacional. Para el ministro, el crédito puede ser una de las principales herramientas para reactivar el consumo y la economía, pero cuestionó el nivel de las tasas.
"Creo que eso es lo que está faltando en ese reacomodamiento de esta macroeconomía: que haya tasas de crédito razonables acorde, digamos, a un país con una tasa de inflación en baja", planteó.
Y cerró con una definición sobre el escenario actual: la caída de la inflación no está siendo acompañada, según su lectura, por una reducción equivalente en el costo del crédito para familias, pymes y empresas. A su entender, ese es uno de los principales obstáculos que quedan para que la recuperación llegue con mayor fuerza al consumo y al empleo.