El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, anunció anoche que "estamos sacando una recomendación para generar más transparencia en las elecciones sindicales, para mejorar la representación, dar mayor transparencia", y entre los puntos destacados mencionó al cupo femenino, además del voto electrónico, la boleta única y las asambleas electorales.
Triaca anunció que busca mayor transparencia en las elecciones sindicales
Triaca agregó que "en muchos casos son normas que ya están, pero que no se hacían cumplir, o sólo se las exigían a los que estaban contra el Gobierno".
Al destacar el tema del cupo femenino, el ministro abre un debate sobre un tema tabú en las organizaciones sindicales de la Argentina, y sobre todo en la propia CGT, donde casi no hay mujeres que ocupen cargos preponderantes.
Hoy, sobre un total de 37 cargos del secretariado nacional de la CGT, sólo dos son ocupados por mujeres, y esos lugares son para la tradicional presencia de Noé Ruiz (sindicato de modelos), ahora en la secretaría de Igualdad de Oportunidades y Género, y a quien se le sumó Sandra Maiorano (asociación de Médicos), en la secretaría de Salud, a partir de la pasada reunificación de la CGT, en agosto del año pasado.
No resulta muy diferente la situación en otras organizaciones sindicales, donde son contadas también las mujeres que sobresalen en cargos de relevancia, como el caso de Mirta Petrocini, de la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), de bastante exposición en este último mes a raíz del extendido paro docente en la provincia de Buenos Aires.
También está el caso de dirigente de Ctera, la también docente Sonia Alesso, que logró publicidad cuando habló en el acto central de la marcha docente, del 23 de marzo último en la plaza de Mayo, cuando desde ese palco uno de los dirigentes, Carlos De Feo, de la Conadu, dijo que querían "que al Gobierno le vaya mal".
Para encontrar a una mujer los puestos más altos del sindicalismo, hay que remontarse más de una década para atrás, cuando Susana Rueda, gremialista de la Sanidad, de Santa Fe, entre julio de 2004 y julio de 2005 fue elegida secretaria general de la CGT, integrando un triunvirato junto a Hugo Moyano y José Luis Lingeri, con lo que se constituyó así en la primera mujer latinoamericana en alcanzar la más alta posición sindical de su país.
En la Argentina la participación femenina en la población ocupada y registrada debidamente alcanzó un promedio de 41,5% en la última década, sin embargo, los datos de una investigación realizada por el propio Instituto de la Mujer de la CGT, arrojan que, de un total de 1448 cargos sindicales, sólo 80 son ocupados por mujeres.
En resumen, no se está tan lejos de cuando el dirigente municipal Gerónimo Izetta, era el secretario de la Mujer en la CGT en los años sesenta.
Es así, entonces que no ha estado ni está, por lo menos hasta ahora, en el ADN de las dirigencias sindicales argentinas la participación plena de la mujer, por lo que, a primera vista, da la impresión de que para concretar la recomendación del ministro Triaca se deberá dar una dura batalla cultural dentro dentro del gremialismo nacional.
Sobre todo si tenemos en cuenta que está en vigencia la ley de Cupo Sindical Femenino" (Ley 25.674), sancionada en noviembre de 2002, que estableció que cada unidad de negociación colectiva deberá contar con una cantidad de mujeres proporcional al total de trabajadoras de la rama, y que los cargos electivos de los sindicatos deberán reflejar una presencia proporcional de mujeres.
Obviamente que en el caso de la CGT, la medida está lejos de cumplirse, y sólo ha quedado en promesas incumplidas que tampoco han sido sujeto de presiones ni sanciones por parte de los gobiernos de turno, al menos hasta ahora.














