El robo ocurrió durante la madrugada en la Escuela N.º 39 “9 de Julio”. Los delincuentes se llevaron la bomba que abastece de agua al comedor y dejaron cables expuestos. Las familias retiraron a los alumnos por seguridad y las clases fueron suspendidas. El equipo ya fue repuesto por el Ministerio de Educación.
20:35 hs - Martes 25 de Agosto de 2026
La Escuela Primaria N.º 39 “9 de Julio” de Colastiné Norte volvió a ser blanco de un robo y la comunidad educativa decidió suspender las clases este martes por las condiciones en las que quedó el establecimiento.
Se trata del quinto episodio de inseguridad que sufre la institución en lo que va del año, según señalaron las familias. En esta oportunidad, los delincuentes sustrajeron la bomba de agua que abastece al comedor escolar y dejaron parte de la instalación eléctrica con cables expuestos.
El hecho fue descubierto durante las primeras horas de la mañana en el establecimiento ubicado en inmediaciones de Carcaráes y Las Talas, a unas seis cuadras de la Ruta Provincial 1.
El robo afectó el normal funcionamiento de la escuela y también el servicio de comedor, del que dependen numerosos estudiantes.
Robaron la bomba del comedor
Gabriela Milessi, presidenta de la cooperadora y madre de una alumna, explicó que el faltante fue advertido al momento de ingresar al establecimiento. “Tuvimos un robo, nos robaron la bomba que va para el comedor, abastece todo el comedor el agua”, relató,
La situación generó preocupación entre las familias debido a la falta de agua y a las condiciones de seguridad que presentaba parte del inmueble.
“Los padres decidimos llevarnos a nuestros hijos porque nuestros hijos no pueden estar en un ambiente que no tiene agua, que están los cables pelados porque puede pasar cualquier cosa”, sostuvo.
Aunque inicialmente se había planteado mantener las actividades escolares, las familias resolvieron retirar a los estudiantes y finalmente las clases fueron suspendidas.
La bomba ya fue repuesta
Desde el Ministerio de Educación informaron que la bomba de agua ya fue reemplazada, por lo que el establecimiento recuperó el suministro necesario para su funcionamiento.
Sin embargo, el episodio generó también un impacto directo sobre el comedor escolar, ya que durante la mañana los alumnos no pudieron acceder al servicio alimentario.
La institución tiene alrededor de 365 estudiantes, muchos de los cuales reciben allí desayuno, almuerzo y otros alimentos durante la jornada.
“Es el alimento que ellos tienen, el desayuno y el almuerzo”, remarcó Gabriela.
La alarma no se activó
Otro de los puntos cuestionados por las familias es el funcionamiento del sistema de seguridad.
La escuela cuenta con una alarma monitoreada por la Municipalidad, aunque el sistema no habría advertido el ingreso de los delincuentes.
“Tiene alarma y no sonó la alarma”, afirmó la madre, aunque aclaró que todavía desconocen si se trató de una falla técnica o de otro tipo de inconveniente.
El hecho fue comunicado al 911 alrededor de las 7.20, según el parte policial. Al llegar al establecimiento, los agentes entrevistaron a la directora, quien había advertido la faltante de distintos elementos al recorrer las instalaciones.
Durante la mañana, personal policial permaneció en la escuela para relevar los sectores afectados, reconstruir cómo ingresaron los delincuentes y establecer con precisión qué elementos fueron sustraídos.
Un problema que, según las familias, lleva cinco años
La comunidad educativa aseguró que este nuevo robo no representa un episodio aislado.
Gabriela sostuvo que los hechos de inseguridad en la institución se repiten desde hace aproximadamente cinco años.
“Ya venimos hace cinco años con robo y robo y no se soluciona nada”, lamentó.
Si bien reconoció el trabajo de los agentes policiales, cuestionó que los procedimientos no logren evitar que los hechos vuelvan a repetirse.
“La Policía yo sé que actúa, pero las cosas no se solucionan”, afirmó.
Sobre los posibles autores, señaló que las sospechas de los vecinos apuntan hacia personas de la zona, aunque aclaró que no existe por ahora una identificación formal de los responsables.
“Más o menos se calcula, viste, que es por acá en la zona”, indicó.
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Otro robo durante las obras
El nuevo episodio se produjo además en un contexto en el que la escuela atraviesa trabajos de infraestructura.
Según las autoridades educativas y las familias, durante el fin de semana también se había registrado un robo que afectó a trabajadores que realizan las reformas en el edificio.
La sucesión de hechos incrementó la preocupación de la comunidad educativa y volvió a poner en discusión las condiciones de seguridad del establecimiento.
Reclamo por seguridad y continuidad del comedor
Las familias reclamaron que se adopten medidas que permitan garantizar el funcionamiento de la escuela, el servicio alimentario y la seguridad del edificio.
El pedido apunta tanto a reforzar la protección física del establecimiento como a mejorar los mecanismos de monitoreo y respuesta ante nuevos intentos de robo.
“Queremos una solución, que se haga visible lo que está pasando acá en la Escuela 39”, reclamó Gabriela.
Mientras la investigación policial continúa para determinar quiénes ingresaron al establecimiento y qué otros elementos fueron sustraídos, la comunidad educativa espera que la reposición de la bomba y las medidas que se adopten permitan recuperar plenamente la actividad escolar y evitar que el próximo robo vuelva a obligar a suspender las clases.