El bastón presidencial que entregará Cristina Fernández junto a la banda al próximo presidente el 10 de diciembre ya está listo. El maestro orfebre Juan Carlos Pallarols fue el responsable en diseñarlo, luego llevarlo por el país para que los argentinos le den los golpes al cincel y, más tarde, darle la estocada final. Esta semana llegará a la Casa de Gobierno y esperará allí al futuro jefe del Estado nacional electo este domingo: Mauricio Macri o Daniel Scioli. Este orfebre no solo es un maestro y artesano de la plata, sino además un apasionado de lo que hace. Mantiene viva una tradición familiar y su trabajo, que cruzó las fronteras, lo llevó una vez más a ser el elegido para confeccionar esta reliquia que se convirtió en un clásico, porque no solo es el titular de este bastón, sino de los otros 12 que tienen los presidentes electos desde la vuelta de la democracia en 1983.
Unos tres millones de argentinos cincelaron el bastón del presidente
El orfebre Juan Carlos Pallarols terminó la obra que Cristina Fernández le entregará a Scioli o Macri, en la ceremonia del 10 de diciembre. Es de plata y madera. Estuvo recorriendo durante casi un año las 24 provincias del país.
21 de noviembre 2015 · 21:59hs
Este bastón no tiene nada de especial, o sí, que unos tres millones de argentinos trabajaron en él. Juan Carlos Pallarols y su equipo recorrieron desde el 10 de diciembre de 2014 -durante 335 días- las 24 provincias y más de 200 pueblos y ciudades y “la gente con mucho cariño y fe trabajó en él”, dijo el orfebre a Diario UNO. Además contó que cada una de estas personas dejó un mensaje en el libro que también le entregará al futuro presidente.
Según relató el creador, el nuevo cetro tiene un cuerpo de madera, una empuñadura y una base de plata “como un homenaje a nuestro país, por el argentum, el nombre que adoptó nuestra moneda”. Tiene cincelados 24 cardos, uno por cada provincia argentina, y tres pimpollos como símbolo de las islas del Atlántico Sur “para que el día que se incorporen al ramillete nacional sea con la naturalidad de una flor, sin guerra y sin violencia”, dijo. Además, posee un escudo que es de oro y un regatón o punta de acero.La madera es el urunday, una especie nacional rica en resinas y ceras, lo que le otorga un brillo especial y “no se corrompe, es muy dura para el trabajo, se la somete al rigor de una tranquera, de un portón o de las varillas de los alambrados y soporta el sol, el agua, el frío, el calor y se mantiene recta e íntegra durante décadas”, dijo Pallarols y al mismo tiempo agregó: “El urunday puede servir de inspiración y de ejemplo para el presidente elegido. Sería muy lindo que todo el pueblo argentino y por supuesto también las autoridades imiten la conducta de esta madera con esa honradez, integridad e incorruptibilidad”.El bastón no tiene sexo, es más son todos iguales en cuanto al diseño, pero como están hechos a mano, ya que se trata de un trabajo absolutamente artesanal y manual, hay pequeñas diferencias, pero sí vale destacar el tamaño. “El largo total del bastón va de acuerdo a la altura que tiene el jefe de Estado. Es decir que para un presidente alto como fue Néstor Kirchner o Fernando de la Rúa el bastón midió 95 centímetros, y si es más bajo, cinco centímetros menos como sucedió con el de Cristina Fernández. En este caso está en el medio porque no son tan altos pero tampoco bajos, entonces tiene 92 centímetros”, contó Pallarols.Un orgullo para todos Hace casi un año comenzó a recorrer el país y llevó a cuestas el bastón. Anécdotas y experiencias son tantas como los golpecitos que dio cada argentino. “Todos le pusieron alegría, entusiasmo y mucha onda. Le dedicaron el golpecito a los nietos, a los hijos o a algún hecho o acontecimiento. Una señora por ejemplo me dijo que se lo dedicaba a su hijo que murió en Malvinas. Es algo muy entrañable, no es algo así nomás donde dice voy a poner un autógrafo o a dar un golpe y nada más, sino que le puso el alma”, contó emocionado Juan Carlos Pallarols y aprovechó para agregar que “es el bastón de todo el pueblo, porque está hecho por el pueblo”. En esta línea, expresó en un tono jocoso pero con convencimiento: “Yo fui el fletero del bastón. Porque lo comencé, lo esbocé y después recorrí todo el país y fueron millones y millones los golpecitos que dieron todas estas personas y son ellas las que ayudaron e hicieron que el bastón se termine”. En cada rincón del país donde lo llevó su trabajo, el bastón lo acompañó, pero además una parte quedó en su taller ubicado en calle Defensa 1039 en el barrio porteño San Telmo y “la gente pasó durante todo el año y golpeó y además escribió en el libro”.Esta semana se hará la entrega. “Ya está facturado porque se hace a través de un comprobante de un peso, ya que como es una donación es mucho más fácil hacerlo así que cumplir con todo el trámite que implica un regalo de estas características”, explicó Pallarols. Este bastón quedará en manos del presidente que gane hoy y cuando termine su mandato decidirá qué hacer con él. Para finalizar anticipó que estará en la asunción del nuevo jefe de Estado el próximo 10 de diciembre.Luciana Dallagata / Diario UNO















