A este Unión, ni un técnico nuevo logra movilizarlo
Unión mantiene la misma desidia que experimentaba con el ciclo anterior. Más allá de una mejora con Tigre, la llegada de Méndez no logró un efecto positivo

Lunes 24 de Abril de 2023

Lo de Unión es preocupante por donde se lo mire. Si bien faltan 28 partidos para definir los descensos, la realidad indica que hoy el Tate está perdiendo la categoría. Pero lo más grave, es que parece no tomar conciencia de eso, ni los jugadores, ni tampoco los dirigentes. Falta reacción y rebeldía para dar vuelta la historia.

Unión parece un equipo vencido, como si ya no tuviera chances de revertir el presente, cuando claramente está a tiempo de hacerlo. Pero para eso, tiene que cambiar radicalmente la mentalidad y su postura dentro del campo de juego. Dejar de lado esa imagen de abatimiento y despertarse de una vez por todas.

No sabe aprovechar ninguna circunstancia. No supo ganarle a Tigre que vino a Santa Fe con una formación alternativa y sin el goleador del fútbol argentino (Mateo Retegui). Si bien es cierto que fue superior a su rival, no le alcanzó para sumar una victoria tan necesaria y ante su gente.

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Se sabía que el cotejo ante Arsenal era muy importante, en lo numérico, pero también en lo anímico. Y es que si Unión ganaba, abandonaba el último puesto de la tabla, con todo lo que ello implica. Era sin dudas que un golpe de efecto, pensando en el futuro.

Pero tampoco supo usufructuar la crisis de su rival. Ni siquiera pudo aguantar el resultado, ya que comenzó ganando apenas arrancó el segundo tiempo y lo terminó perdiendo en el cuarto minuto de descuento. Peor imposible, porque además un rival limitadísimo como Arsenal se lo llevó por delante.

Demostró mayor ambición de ganar el partido y eso no se puede aceptar. Al Tate le faltó coraje y personalidad para resolver el partido. Ni siquiera la posibilidad del salir del último lugar lo estimuló. Unión es un equipo abatido y al que le faltan líderes. La falta de personalidad es un rasgo saliente en el equipo rojiblanco.

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Más allá de tener futbolistas experimentados (Sebastián Moyano, Claudio Corvalán, Oscar Piris y Luciano Aued), Unión es un equipo inocente e ingenuo. Sino, no puede explicarse que marque el primer gol y cuatro minutos después, su rival se lo empate y en el último minuto se lo gane.

Ni siquiera la llegada de Sebastián Méndez actuó como un revulsivo. Jugó ante Arsenal como si en el banco hubiesen estado Gustavo Munúa o Marcelo Mosset. Y eso es lo alarmante, ya que por lo general, cuando asume un nuevo entrenador, los jugadores muestran otra actitud.

Pero eso no sucedió ante Arsenal y por ello, Unión perdió frente a un rival que lo superó en actitud. Lo que viene es realmente complicado, ya que no se advierten signos de reacción. Y encima, tendrá que jugar como local, con toda la presión que ello implica. Un panorama muy oscuro, que amerita una reacción inmediata, para evitar una catástofe.