Mazzola y Unión: memoria, épica y pertenencia desde la voz del goleador

El exdelantero, Ezequiel Mazzola, evocó su paso por Unión, donde repasó goles decisivos, contexto y la huella emocional que dejó en Santa Fe

14:48 hs - Miércoles 18 de Marzo de 2026

Nicolás Mazzola reabrió el archivo de su carrera con una narrativa cargada de memoria, contexto y pertenencia. En su paso por Estadio 9 (AM 1100), el exatacante puso en valor su ciclo en Unión, donde la incidencia cualitativa de sus intervenciones superó ampliamente el registro cuantitativo, inscribiéndolo en la historia reciente del club.

Un arribo atípico que se recuerda entre risas

Cuando fue consultado por su vínculo afectivo con la ciudad, Mazzola eligió una anécdota particular para graficar su llegada en 2019: ‘Habíamos conseguido casa, hubo un corte de luz en la ciudad, se habían cortado los accesos. Fui a buscar a mi familia y una señora quemaba una cubierta en la calle…’. Lejos de plantearlo como una crítica, el exdelantero lo expuso como una primera imagen circunstancial, incluso recordada con humor. ‘Siempre nos reímos porque fue la primera imagen de mi familia y de allí todo lo que vino fue mucho mejor’, aclaró, dejando en evidencia que su experiencia posterior en Santa Fe fue plenamente positiva, al punto de generar un fuerte sentido de pertenencia. En esa línea, remarcó que mantiene vínculos con la ciudad y el club, y que junto a su familia tiene pendiente una visita para reencontrarse con amigos y volver a recorrer una plaza que, según sus propias palabras, lo marcó profundamente.

El ciclo conducido por Leonardo Madelón aparece en su relato como un punto de equilibrio. “Además fue un equipo muy lindo conducido por Leo Madelón y sus acompañantes”, sintetizó. Desde lo futbolístico, aquel Unión se caracterizaba por un bloque medio compacto, presión coordinada en zonas intermedias y transiciones verticales, donde el rol del centrodelantero exigía lectura de espacios, juego de espaldas y eficacia en zonas de definición.

Nicolas Mazzola: el hombre de los goles importantes

“Mis goles más importantes fueron en Unión, por pasar a estar en la historia, por los condimentos de cada partido y por ser el primer gol en una copa internacional”, afirmó, otorgándole dimensión simbólica a sus conquistas. En 27 partidos, convirtió 5 goles y brindó 3 asistencias, pero el desglose revela otra historia: un delantero de intervenciones puntuales, determinantes en escenarios de alta exigencia emocional.

El clásico ante Colón sintetiza esa lógica. Con el marcador cerrado y un trámite de alta fricción, Mazzola resolvió con un gesto técnico de máxima dificultad: una definición en suspensión, picando el balón como último recurso ante la salida del arquero, para sellar el 1-0 en el 15 de Abril. Una acción de lectura instantánea y ejecución precisa que transformó una posesión en un gol de impacto estructural.

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En el plano internacional, su tanto frente a Independiente del Valle en Copa Sudamericana también quedó marcado en la historia: un remate cruzado, de trayectoria baja y dirección esquinada, imposible de neutralizar pese a la estirada del arquero. No solo fue un gol; fue el primero del club en una competencia continental, un hito fundacional.

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El fútbol como capital simbólico

“El fútbol me dio todo, me dio amigos, me dio recuerdos que llevo hasta el último día de mi vida y por supuesto lo económico”, reflexionó. En esa síntesis aparece la dimensión integral del deporte: no solo como actividad profesional, sino como generador de capital social, emocional y económico. Mazzola dejó entrever, además, que el vínculo con Santa Fe permanece abierto: una visita pendiente, afectos intactos y una historia que, aunque breve en tiempo, logró consolidarse en la memoria colectiva a partir de momentos de máxima eficacia competitiva.