Números fríos: Unión hizo todo ante Talleres, menos el gol y quedó prendiendo velas

Aplastó a Talleres en juego y estadísticas, pero la falta de puntería y una única distracción dejaron a Unión ya no dependiendo de sí mismo. ¡Mirá!

16:32 hs - Lunes 04 de Mayo de 2026

El fútbol tiene esas noches que desconciertan. El sábado pasado, Unión jugó uno de esos partidos que, en cualquier lógica, deberían terminar en victoria. Es más, debió hasta golear, pero enfrente estuvo Talleres y también sus propias limitaciones en el final del Apertura.

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Superioridad sin impacto para Unión

No fue un dominio sutil: fue evidente. Unión manejó la pelota (60%), atacó más (14 remates contra 7) y, sobre todo, fue el único que buscó con insistencia (6 tiros al arco contra apenas 1). A eso le sumó ocho córners a favor y una presión constante que empujó a la visita contra su arco durante largos pasajes.

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Números fríos: Talleres necesitó de un solo tiro para quebrar a Unión.

Pero todo ese volumen chocó contra un mismo muro: Guido Herrera. El arquero sostuvo a Talleres cuando el partido pedía otra cosa. El contraste fue brutal. Mientras el Tate acumulaba intentos, la “T” simplificó el plan: una llegada, una ejecución, un gol. Efectividad total. Y también un llamado de atención para el fondo rojiblanco, que volvió a pagar caro una desatención.

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Hay partidos que se ganan desde el juego y otros desde la eficacia. Unión eligió el primero, pero descuidó el segundo. Generó, insistió, empujó… pero no resolvió. Y en el fútbol argentino, donde los márgenes son mínimos, eso se paga. El contexto lo vuelve todavía más pesado: el equipo llegaba a esta fecha pendiente del Apertura dependiendo de sí mismo para meterse en los playoffs. Terminó empatando sobre la hora y ahora quedó atado a otros resultados, en una espera incómoda.

No fue un punto más. Fue una oportunidad que se escurrió. Porque pocas veces un equipo domina tanto y se lleva tan poco. Unión mostró argumentos, pero no tuvo precisión. Y en una competencia tan ajustada, esa diferencia —invisible en las estadísticas gruesas— termina siendo decisiva.