Lunes 17 de Abril de 2023
Con apenas tres entrenamientos, era lógico que Sebastián Méndez poco podía modificar en lo futbolístico. Por lo cual, su tarea era la de apuntalar al plantel en lo anímico. Frente a Argentinos el equipo se derrumbó en el aspecto mental, tocando fondo y no mostrando ningún tipo de reacción.
Por ello, rápidamente el flamante cuerpo técnico tenía que actuar y hacer hincapié en levantarle la moral a los jugadores que venían de sumar cuatro derrotas consecutivas. No quedaba otra que tocarles el amor propio para dejar en el pasado las dos goleadas consecutivas.
Y eso es lo que se observó frente a Tigre, un equipo que desde el arranque metió, corrió, empujó y multiplicó esfuerzos. Mereció ganar, pero no lo hizo por su enorme falta de contundencia. Pero eso ya no es responsabilidad de Méndez, sino de los jugadores que terminan definiendo.
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En consecuencia, el Gallego, hizo lo que debía hacer, darles confianza a los futbolistas que salieron a jugar con una postura diferente. De hecho, antes de los 10 segundos, el DT ya estaba aplaudiendo de manera efusiva y alentando al equipo, demostrando su compromiso.
La vara estaba en el subsuelo, era muy difícil jugar peor que contra Argentinos, por lo cual, apelando al amor propio, Unión tenía que dejar una mejor imagen y lo consiguió. Fue importante lo que hizo Méndez, aunque por lo general, cuando llega un DT, la reacción que experimenta un plantel es positiva.
Y algo de eso sucedió ante Tigre, aún cuando las cosas no salían, el equipo no se desordenó, mantuvo la concentración y siguió buscando. No hay dudas, que si el partido con Tigre se jugaba una semana atrás, Unión lo perdía, pero la mejora anímica, hizo que la actitud no decaiga.
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Ahora vendrá la parte más complicada para Méndez y es la de sostener el rendimiento y las ganas que tuvo el equipo y prolongarlas en el tiempo. Hay muchísimo para mejorar y está claro que solo con actitud no se ganan los partidos. Pero es algo que nunca puede faltar.
Por ello, el flamante entrenador hizo foco en recuperar la confianza, habló mucho con el grupo en estos días y además tuvo gestos paternalistas con sus jugadores. Cada vez que realizó un cambio, se acercó al futbolista que salía para darle un beso y un abrazo.
Entendiendo el momento que atraviesa Unión, buscó contener al plantel, mostrando mucha cercanía. No obstante, a partir de esta semana, tendrá que potenciar al equipo en lo futbolístico. En su función como psicólogo hizo las cosas bien, pero ahora tiene la tarea más complicada, que es como DT, conformar un equipo confiable.