Jueves 25 de Junio de 2020
En las últimas horas, Unión tomó decisiones cruciales respecto al rearmado del próximo plantel. Más que nada, al confirmar que no buscará las renovaciones de jugadores que fueron importantes en la última temporada. Algunos nombres se caían de maduro y había otros que quizás tenían chances de quedarse y así y todo, se cortó por lo sano pensando en lo deportivo en algunos sentidos y, en otros, desde el punto de vista económico.
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La directiva no dudó y le comunicó a Alan Sosa, Jalil Elías, Javier Méndez, Ezequiel Bonifacio, Brahian Álvarez, Walter Bou y Nicolás Mazzola que no formarían parte del próximo proyecto que todavía no tiene al nuevo entrenador, pese a que todos los caminos conducen a Juan Manuel Azconzábal, que este jueves cumplió los 14 días de cuarentena en Santiago de Chile.
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Sin dudas que la pandemia del coronavirus agudizó la crisis económica y los clubes se vieron obligados a hacer recortes salariales en los planteles. Unión es uno de los casos, que rápidamente se puso de acuerdo con los referentes, con el compromiso de cobrar lo restante más adelante.
En este sentido, hay algunas cosas contundentes que se desprenden de estas últimas determinaciones. No apostar por las continuidades de Walter Bou y Nicolás Mazzola son estrictamente económicas. Por el delantero había una opción de compra de 4.000.000 de dólares imposible para Unión, que se suma a su alto salario; esto mismo se traduce al jugador de "los goles importantes" que, si bien estaba dispuesto a resignar dinero, sus 30 años (28 de enero de 1990) y la pretensiones de buscar darle rodaje a los valores del club fue más fuerte.
Después, lo de Jalil Elías se debió a que Godoy Cruz lo quería de vuelta (dueño del 50% del pase), aunque todo indicaría que lo negociaría al exterior. En este sentido, no había predisposición por parte del jugador, entonces no hubo que hacer un esfuerzo.
Mientras que los casos de Javier Méndez, Ezequiel Bonifacio, Brahian Álvarez atendió a una cuestión deportiva, ya que no rindieron en la medida de lo esperado y por eso la idea es buscar nuevas opciones o darle chances a jugadores de abajo, en un claro "campeonato económico" que sería posible por la quita de los descensos, que merma las presiones competitivas.
Finalmente lo de Alan Sosa tiene que ver con la superpoblación de arqueros. Deben volver Joaquín Papaleo e Ignacio Arce; se quiere retener a Sebastián Moyano y la idea sería dar a préstamo a Marcos Peano. Es así como no fue contemplado para renovar y deberá encontrar un nuevo rumbo.
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Solo restaba conocerse qué pasará con Federico Milo y Jonathan Bottinelli. Por lo pronto, Unión sabe que es preciso bajar los sueldos y apostó a un recorte. Un rearmado del plantel que ya se da con fuertes acciones a la espera del nuevo DT. El 30 de junio está cada vez más cerca y el nuevo Unión ya se va planificando.